Residencias libres de COVID-19: "La alegría es tremenda, ahora reforzamos más la prevención"

Las residencias de ancianos son el mayor foco de contagios de Galicia | efe
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La residencia DomusVi Laraxe, situada en el ayuntamiento coruñés de Cabanas, forma parte de ese grupo de centros de atención a la tercera edad que en Galicia se está librando del coronavirus. Su director, Paulo Naseiro, reconoce  que "la alegría es tremenda, pero ahora hay que reforzar todavía más la prevención para que el bicho no entre" en sus instalaciones.

La noticia sobre los 264 resultados negativos por coroanvirus llegó a Laraxe este jueves, después de que el lunes personal del Servizo Galego de Saúde se desplazase hasta allí para realizar los test masivos. Cuando se enteraron de que nadie estaba contagiado, los 166 residentes y 98 empleados que viven y trabajan en la DomusVi se mostraron entusiasmados y, en parte, aliviados.

Sin embargo, Paulo Naseiro apunta que si bien supone una "alegría" para todos, como director prefiere "tomar mucha cautela", porque "este virus es un problema muy serio" y la "precaución siempre es necesaria". Considera que el pleno de negativos se debe a "una mezcla de suerte y de aplicación estricta de protocolos".

En este sentido, Yoli Hermida, una de las enfermeras de este centro, ha subrayado que si bien los protocolos se han seguido "estrictamente", ahora que saben que están "limpios, hay que continuar trabajando para mantenerlo".

Asegura que esta noticia "tranquiliza" sobre todo a los residentes: "son los que más miedo tienen y nuestra labor también es tranquilizarlos". "Ellos están ahí metidos y puede parecer que a lo mejor no les llega toda la información igual que al resto, pero algunos ya nos estaban preguntando todos los días por los resultados de las pruebas o si creíamos que íbamos a tener casos", explica.

EL PERSONAL ESTÁ "DÁNDOLO TODO"

Tanto en las residencias en las que se han producido contagios, como en las que no se ha detectado ningún caso, "el personal está dándolo todo", recalca Paulo Naseiro. Para él ha resultado "crucial" la "concienciación de los empleados", ya que una vez que las visitas se prohibieron, ellos se convierten en el "vector de contagio posible" para los residentes.

Sobre este asunto, Yoli Hermida ha dejado claro que tanto ella como sus compañeros tratan de "cumplir la cuarentena estrictamente" porque sabe que en su puesto de trabajo está "en contacto con personas muy vulnerables" ante este virus y no quieren "ponerlos en riesgo".

Por eso, una vez que recibieron los resultados de las PCR, el director se reunió con todos ellos para subrayar la importancia de mantener lo que se ha conseguido hasta la fecha.

GRADO DE AFECTACIÓN "DIFERENTE"

El director echa la vista atrás y recuerda que en el caso de la residencia que dirige empezaron a "tomar medidas mucho antes del estado de alarma" y asegura que esto también ocurrió en otros centros. "Todas las residencias siguen sistemáticas muy parecidas, pero unas zonas acaban más afectadas que otras", ha señalado.

En este sentido cree que el hecho de que en algunas instalaciones "el riesgo de contagio sea muy alto y en otras haya margen de acción" se debe a la "intensidad de afectación diferente" del territorio, como ocurre con las diferentes zonas de la Península.

Además, Naseiro ha querido dejar claro que aunque "no es la primera vez que se aplican protocolos" de este tipo, como con la Gripe A, "este problema es muy diferente a cualquier otro que haya existido", por lo que "hay que trabajar sobre la marcha" y "a mucha velocidad".

Ahora, con la realización de test masivos en las diferentes áreas sanitarias, se trata de "ver la situación real", lo que resulta "fundamental" para "no trabajar a ciegas y reforzar el blindaje de los centros en la medida de lo posible".

APRENDER DE LA PANDEMIA

Una vez se haya superado esta crisis sanitaria, el director del centro de Laraxe cree que el sector de la gerontología "aprenderá de esta pandemia como aprendemos todos los días". Desde la perspectiva de los trabajadores, este aprendizaje ya se está viendo ahora y es que Yoli Hermida, por ejemplo, nota "más ambiente de equipo" entre todos los departamentos.

Asegura que "aunque antes ya había colaboración, ahora se ha intensificado". Los protocolos de prevención y la reorganización de las plantas ralentizan el trabajo y esto obliga a modificar el sistema por parte de todos los profesionales, aún así trabajan "a piñón" por sacar los turnos adelante, explica.

Esta intensidad de trabajo también se percibe en otros centros que cuentan con enfermos por coronavirus y otros que también se han librado, como es el caso de la residencia santiaguesa Volta do Castro o la de Esgos (Ourense). Está claro que en todas ellas, así como en resto de la sociedad, esta pandemia dejará su huella.

"NO POR MAYORES SON ENFERMOS"

Sobre los efectos que puede tener el coronavirus en la organización de las residencias, Paulo Naseiro señala que "la gente ahora está confundiéndose", porque las "residencias no son centros sanitarios", sino "centros sociales". Desde su perspectiva ve como "la gente se plantea si deberíamos convertirnos en hospitales" y él cree que no.

"Las residencias tienen que seguir siendo centros de vida, de actividad, de convivencia y de compartir", reitera. Esta pandemia traerá cambios, pero "el componente sanitario" no debe ser "central", ya que las personas que viven allí "no por mayores son enfermos".

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