Los atropellos en las calles coruñesas crecieron un 20% en lo que va de año

No olvidar nunca las precauciones básicas, como mirar antes de cruzar, es vital para la seguridad de los peatones javier alborés
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Es un hecho cotidiano, pero cruzar la calle se está convirtiendo cada vez más en una actividad peligrosa, según se desprende del hecho de que se hayan incrementado los atropellos un 20% en lo que va de año con respecto al mismo período del año anterior, cuando registraron cerca de 70. Aunque la mayor parte de ellos son leves o muy leves, la estadística es desalentadora, sobre todo porque esta clase de siniestros se habían reducido durante el año pasado en un 17% esta clase de siniestros.
Por supuesto, la mayor parte se da en las vías con más tránsito, pero las condiciones pueden aumentar seriamente la inseguridad. Por ejemplo, cuando los peatones salen de detrás de coches que se encuentran estacionados en doble fila. A esto hay que añadir que la mayor parte de los siniestros tienen lugar a la caída de la tarde o de noche, cuando la visibilidad es menor y el conductor no detecta a tiempo al peatón.
A veces, la responsabilidad de los siniestros es de los conductores y en otras, de los propios peatones, que no guardan las precauciones más elementales, como cruzar por los pasos de cebra o mirar a ambos lados antes de atravesar la calzada. El 65% de los atropellos se deben a imprudencias de los conductores y solo el 35%, de los peatones y según fuentes de la Policía Local, casi todos los siniestros se dan por dos causas: falta de atención o exceso de velocidad.
Pero aunque las causas estén repartidas, las víctimas suelen ser sobre todo mujeres de cierta edad: a partir de 54 años las posibilidades de sufrir un atropello se incrementan paulatinamente a medida que se envejece y alcanzan su punto máximo en torno a los ochenta años.
En cambio, en el caso de los hombres, la mayor parte de los atropellos los sufren cuando son jóvenes, en torno a los 30 años, según fuentes municipales. A medida que envejecen, la posibilidad de ser arrollados por un vehículo se reduce drásticamente, hasta que la incidencia vuelve a adoptar una curva parecida a la de las mujeres, ya en la Tercera Edad. Los expertos en tráfico achacan este hecho a la progresiva pérdida de reflejos propia de la vejez.
La delegada de Stop Accidentes en Galicia, Jeanne Picard, señaló recientemente que “hay mucha gente que no cruza bien la calle, que lo hace cerca de un paso de cebra pero no por encima, o sale de entre los coches”. Ella misma admite que se tiende a imitar las imprudencias. Por ejemplo, cuando alguien cruza una calle aparentemente vacía porque el semáforo está en rojo y no quiere esperar. “Los peores son los adultos, porque un niño cruza la calle correctamente cuando está solo, pero ve a un adulto cruzarla mal y hace lo mismo”, apuntó Picard.
Para combatir el problema, el Ayuntamiento realiza varias campañas de seguridad vial al año a través del 092, para concienciar a la ciudadanía de no dar un mal paso en la calle.

Los atropellos en las calles coruñesas crecieron un 20% en lo que va de año