El ejército realizó 615.000 rastreos y cada rastreador llama a seis personas al día

Un militar participa en la operación de rastreo | aec
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El Ejército de Tierra realizó más de 615.000 contactos de rastreo de personas contagiadas por coronavirus hasta el pasado 9 de diciembre, y se estima que cada rastreador llama diariamente a seis personas.

El Ejército de Tierra informó ayer en un comunicado de este apoyo a los ciudadanos en el marco de la operación “Baluarte”, puesta en marcha el pasado 30 de septiembre en las comunidades que lo solicitaron.

 

Test de antígenos

Defensa también informó ayer de las labores llevadas a cabo por la Policía Militar del Batallón del Cuartel General de la Bripac para escoltar y proteger a los equipos que realizan desinfecciones de centros dedicados a la realización de test de antígenos.

El viernes por la noche efectivos militares realizaron desinfecciones en ocho centros de la Comunidad de Madrid, como el Centro de Mayores Virgen de Begoña, el polideportivo Alfredo Goyeneche, la Biblioteca Municipal Miguel Hernández y Centro Cultural El Pozo del Tío Raimundo, todos en la capital.

También se intervino en el Centro de Mayores Juan González de Uzqueta de Boadilla del Monte, en el Pabellón Loranca de Fuenlabrada, en el Pabellón Polideportivo Municipal de San Martín de la Vega y en el Centro Polideportivo La Loma de Móstoles. En este último finaliza el apoyo debido al cese de su actividad.

Pese a la implicación del Ejército en las labores de rastreo, el Defensor del Pueblo en funciones, Francisco Fernández Marugán, constató a finales de esta semana que, desde la desescalada, no hubo un rastreo suficiente de contactos de personas contagiadas por Covid-19 y que la vigilancia de las cuarentenas no fue efectiva, tal y como se desprende de las quejas que recibió la institución durante los meses de la pandemia.

“Ni ha habido un rastreo suficiente de contactos, para cada nuevo contagiado, ni la vigilancia de las cuarentenas y aislamientos ha sido efectiva”, precisó en el documento “Actuaciones ante la pandemia de Covid-19”, que publicado el pasado jueves, donde relató las quejas recibidas y las actuaciones desarrolladas por la institución en relación con la pandemia del coronavirus.

Marugán precisó que sería “incorrecto” atribuir ese “fracaso” a la capacidad de trabajo de las personas y profesionales que llevaron a cabo ese rastreo y vigilancia con los medios de que disponían o descargar la responsabilidad únicamente en la conducta de los ciudadanos.

A su juicio, hay que achacarlo a “una deficiente ejecución de las medidas planificadas para hacer el seguimiento de la pandemia”. Así, indica que el número de rastreadores y la capacidad de la atención primaria, “el dique de contención de la segunda ola”, está “muy por debajo del promedio europeo”.

A la vista de los datos facilitados por algunas administraciones, y del volumen de contagios en la segunda ola de la pandemia, el Defensor dice que “pareciera que algunas administraciones no se tomaron del todo en serio, en concreto, la estrategia de vigilancia epidemiológica, para rastrear e identificar posibles contagios”.

El ejército realizó 615.000 rastreos y cada rastreador llama a seis personas al día