El príncipe elogia el brillo de la “antipoesía” de Nicanor Parra

La hija y el nieto de Parra flanquean a los príncipes de Asturias efe
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 El príncipe de Asturias elogió ayer el “brillo” de la “antipoesía” de Nicanor Parra, que ha sabido “nutrirse a la vez de la tradición popular y la letrada” que simbolizan, respectivamente, Sancho Panza y don Quijote, con un uso de la palabra “hondamente popular, airosa y elegante”.

Don Felipe y doña Letizia fueron los anfitriones del almuerzo anual que se ofrece en el Palacio Real a los representantes del mundo de las letras con motivo del Premio Cervantes, en el que el príncipe transmitió el “saludo afectuoso” de don Juan Carlos y destacó la “circunstancia muy especial y excepcional” de no contar con la presencia de los reyes ni tampoco con la del premiado, Nicanor Parra.

Por primera vez, los reyes no ejercieron como anfitriones en este almuerzo, debido a la recuperación que debe seguir don Juan Carlos tras su intervención quirúrgica en la cadera y tampoco estuvo presente Nicanor Parra, ya que su salud y su avanzada edad desaconsejaba el desplazamiento a España de este poeta chileno, de 97 años.

Parra estuvo representado por su hija, Colombina, y su nieto, Cristóbal Ugarte, a quienes se dirigió el heredero de la Corona en el brindis del almuerzo para que, además del premio, lleven a Nicanor Parra el “recuerdo” y “el abrazo más caluroso” de los príncipes, de sus invitados y de todos los que se sienten “unidos en esta patria universal y cervantina de la letras hispanas”.

Parra estuvo representado por su hija y su nieto, a quienes el príncipe dirigió el brindis

 

Tres días antes de que presida junto a doña Letizia en Alcalá de Henares la entrega del premio, don Felipe subrayó que “los grandes poetas del español, como Nicanor Parra, han sabido nutrirse a la vez de la tradición popular y de la tradición literaria”, como hizo el propio Miguel de Cervantes.

Así, seremitió a las propias reflexiones de Parra para recordar que “En un lugar de la Mancha” es un octosílabo que “podría ser perfectamente el comienzo de un romance”, mientras que “De cuyo nombre no quiero acordarme” es un endecasílabo, “un verso de arte mayor”, y juntos representan la transfusión de los dos mundos literarios que simbolizan los personajes de Sancho y don Quijote.

Los hispanohablantes de la época de Cervantes “estaban justamente orgullosos” de una lengua que alcanzaba entonces “un altísimo esplendor literario” y que “hoy nos ofrece, generosa, el brillo de la poesía de Nicanor Parra”, ha reflexionado el príncipe, antes de levantar su copa para brindar “por la poesía de su magnífica Antipoesía”.

El secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, asistieron, junto al director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, a este encuentro anual del mundo de la cultura iberoamericana con la Familia Real.

 

Petición del poeta > El próximo lunes, día de la entrega del premio Cervantes, el nieto del poeta, Cristobal Ugarte, leerá una petición de su abuelo de un año de prórroga para terminar el discurso de agradecimiento del galardón.

“Él está dedicado a escribir solo esto y pide un plazo de un año para terminar el discurso, que es lo que suele tardar (año y medio más o menos) en hacer este tipo de textos, que luego agrupa con el título de “Discursos de sobremesa”.

El príncipe elogia el brillo de la “antipoesía” de Nicanor Parra