Reportaje | Con los vaivenes de la intermodal “A Coruña se divierte” más bien poco

Recreación del Gobierno local para las reformas viarias
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Cuando en el año 2011 el proyecto “A Coruña se divierte”, de César Portela, ganaba el concurso arquitectónico de la primera estación intermodal que se iba a construir en la ciudad con motivo de la todavía esperada llegada del AVE, y todo eran sonrisas y parabienes (las hemerotecas reflejan la satisfacción del entonces y actual delegado del Gobierno, Javier Losada), pocos se imaginaban que la diversión iba a ser más bien poca desde entonces. Y ya casi ha pasado un decenio. 
Lo más que se ha hecho es polemizar sobre una iniciativa que Portela definía: “Debe de ser un icono de la modernidad que genere y aproveche las sinergias derivadas del aumento de la centralidad y de la accesibilidad, así como su nuevo papel de nodo intermodal, para convertirse en polo de actividad urbana”.

Primera fase
El proyecto de uno de los más significados urbanistas gallegos se dividía en dos fases. Y ya la primera ha generado controversia. Principalmente en lo relativo a la nueva estación de autobuses. En lo tocante a la terminal de ferrocarriles, que depende en su totalidad del Adif, poco o nada se ha discutido; él mismo adjudicaba el proyecto en mayo de 2011 por casi seis millones de euros.
Mientras, la empresa constructora de la intermodal dispondría de más de 180 millones de euros para llevar a cabo una estación en la que se integrará la infraestructura ferroviara de alta velocidad con los demás sistemas de transporte urbano e interurbano para facilitar el intercambio entre los usuarios de tren y otros medios de transporte.
“La primera fase del proyecto incluye entre sus elementos un aparcamiento subterráneo, un edificio ferroviario destinado al servicio y atención a los viajeros, una estación de autobuses y la construcción de un vial de conexión transversal”, apuntaba el Adif, al tiempo que añadía que, para la segunda fase, se dejaba la construcción de un edificio comercial que formara conjunto con el ferroviario, así como un inmueble destinado a oficinas y otro a servicios hoteleros.
Portela destacaba que su proyecto se caracterizaba por configurar una autentica estación intermodal, donde confluyen con facilidad todos los servicios de trasporte público terrestre, y lograr la integración urbana de la infraestructura en su conjunto. 
Precisamente, he aquí uno de los puntos en los que no está de acuerdo el actual Gobierno local coruñés: en la integración del conjunto en la ciudad. “Hai que salvar as deficiencias técnicas do proxecto inicial, tanto no encaixe da terminal de autobuses coa de ferrocarril, como na compatibilidade coa rede de transporte urbano. É necesario adaptar un novo ordenamento para dar encaixe urbanístico conveniente á intermodal”, apuntaba el concejal de Regeneración Urbana, Uxío Varela, hace un año cuando reclamaba a la Xunta que realizase algunos cambios.

Los cambios de la Marea
¿En qué consisten esos cambios? En reducir el tamaño de la terminal de buses y no urbanizar el entorno de la avenida de A Sardiñeira, donde deberá construirse una glorieta de acceso sobre parte de los terrenos del Adif. Además, el edificio para los viajeros de autobús deberá estar comunicado con una pasarela para peatones que sobrevolará las vías del tren y desembocará en la avenida del Ferrocarril; un paso que tendrá nueve metros de anchura y seis de altura. Por último, la planta baja de la terminal de buses deberá estar reservada para un aparcamiento de turismos con un mínimo de 325 plazas. La mayor parte de ellas estarán ubicadas bajo las dársenas de los autobuses y el resto cubiertas por una marquesina. La estación tendrá que disponer de una cubierta cuyo diseño se adapte a la que instaló el Adif en la terminal ferroviaria.
El motivo que alegaba la Marea para justificar su petición era que se iban a recibir menos rutas de buses tras la puesta en marcha del Plan de Transporte Metropolitano de la Xunta. Ahora una importante proporción de autobuses ya se dirigen directamente al centro de la ciudad.
El Ayuntamiento anunció que todas estas variaciones se habían acordado en una reunión a tres bandas que se celebró en octubre de 2017. Sin embargo, la ausencia de hechos y la omnipresencia de declaraciones cruzadas, y escasamente convergentes entre los miembros de las administraciones local y autonómica, hace suponer que aquel acuerdo no fue tal.
La Xunta continúa sosteniendo una estación de autobuses que se caracteriza por contar con una planta subterránea en la que 30 dársenas serán utilizadas por el transporte interurbano. En la parte más alta del complejo y a la misma altura que la avenida de A Sardiñeira, habrá otros cinco espacios habilitados, en este caso para los autobuses metropolitanos. La infraestructura tendrá una planta más, por debajo de las dedicadas a los buses, que será donde se integre el espacio para los trenes.y también se ubicará el aparcamiento para vehículos.
Dos proyectos encontrados y un convenio pendiente: el acuerdo marco para la construcción de la intermodal y que el Ayuntamiento tardó más de un año en redactar desde que se comprometió a hacerlo. La Xunta había enviado un borrador a principios de 2016 tanto al Gobierno local coruñés como a los de Pontevedra, Santiago y Ourense. El primero firmó el convenio en agosto de 2017 y los otros dos ya lo habían hecho más de un año antes. Mientras, el Consistorio herculino seguía sin enviar su proyecto al Ejecutivo autonómico. Lo hizo la semana pasada, después de saber que los fondos europeos previstos para las intermodales gallegas estaban comprometidos para los proyectos de Ourense, Santiago, Vigo y Pontevedra, que ya eran una realidad. Para A Coruña, no obstante, la Xunta reservó una cantidad en los presupuestos gallegos de 2019 para la redacción del nuevo proyecto. Y decidió incluso adelantar su licitación a este año, en un intento por acelerar un proceso estancado. Entretanto, el Ayuntamiento sigue acusando a la Xunta de falta de compromiso. Y las obras no llegan.

 

El Adif prevé remodelar tanto la playa de vías como el actual edificio de viajeros

El proyecto de reforma que le corresponde a Adif, que es el único que no ha sido objeto especialmente de sugerencias y mucho menos de críticas, se centra en la remodelación de la playa de vías y el edificio de viajeros. Así, en el primer apartado, el objetivo es conseguir el retranqueo de 85 metros de las toperas; instalar seis vías de ancho ibérico, tres andenes de ocho metros de ancho, y la colocación de nuevas marquesinas de doscientos metros de longitud y de una altura a escala del histórico edificio. Respecto a este se prevé remodelar la planta baja para servicios comerciales al viajero; nueva zona de venta de billetes y atención; adaptación del espacio bajo la marquesina histórica para uso de estancia y tránsito de viajeros y para nuevos espacios comerciales; nueva zona de embarque climatizada; nuevo acceso subterráneo al aparcamiento; remodelación de la denominada zona de “kiss & ride” (parada momentánea de vehículos) con nuevas marquesinas, y nuevo paso peatonal sobre la estación que conecte los dos niveles.

 

La Xunta iniciará la construcción de los complejos de Pontevedra, Ourense y Santiago en 2019

La Xunta iniciará las obras de construcción de las estaciones intermodales de las ciudades de Pontevedra, Santiago y Ourense el próximo año.
La encargada de anunciarlo fue la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, en una comparecencia parlamentaria el pasado mes de octubre. Una comparecencia que aprovechó para solicitar colaboración de las administraciones locales para poder llevar a cabo las de A Coruña,  Ferrol y Lugo.
El montante económico total que destina el Gobierno autonómico a los tres proyectos supera los 25 millones de euros. Una inversión que se incrementará según se vayan concluyendo fases y se inicien otras nuevas.
Características  
El complejo santiagués tendrá una superficie de más de 13.000 metros cuadrados y contará con 36 dársenas. Además, el proyecto habilita un espacio para la implantación de un futuro aparcamiento y también un área de servicios de autobuses.
Por su parte, el de Pontevedra se caracteriza por la reforma integral de la estación de autobuses, la reurbanización de todo su entorno y la construcción de un nuevo ramal de acceso.
Finalmente, la dársena de la ciudad de As Burgas es llamativa por el diseño pertenece al afamado arquitecto Norman Foster. Comprende la estación de tren de alta velocidad, una plaza pública, así como una pasarela peatonal y un parque público elevados sobre las vías del tren. El plan incluye una conexión directa con la terminal de autobuses adyacente.
La estación presenta una cubierta compuesta por una serie de planos de hormigón sobre pilares esbeltos, cuyo color es similar al granito del edificio existente, y está construida con un sistema modular que permitirá futuras ampliaciones.

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