El presupuesto y el plan de limpieza marcan el inicio del nuevo curso político

Una de las prioridades del Ayuntamiento es poner en marcha un plan de limpieza especial | aec
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El inicio de septiembre supondrá la puesta en marcha definitiva de la maquinaria municipal después de las elecciones y el verano y el Ayuntamiento se encontrará con varios asuntos de entidad que afrontar como el comienzo de las negociaciones presupuestarias o la definición del plan integral de limpieza que anunció en campaña que llevaría a cabo.

Una de las prioridades del Gobierno local para 2020 es que haya un presupuesto nuevo aprobado el 1 de enero de manera que se pueda ejecutar con todas las garantías y sin retrasos.

Para ello será necesario que este mes empiecen las negociaciones con las formaciones de la oposición, principalmente la Marea Atlántica, ya que su apoyo les permitirá la aprobación en el salón de plenos. Antes, tendrán que acabar de definir un borrador con las propuestas de las distintas áreas de gobierno.

A pesar del acuerdo alcanzado con la Marea, en estos meses ya se evidenciaron diferencias y los intereses de unos y otros en la elaboración de las cuentas harán que se deba hilar muy fino para cerrar una propuesta sin mucha dilación. La Marea defenderá el mantenimiento de algunos proyectos que dejaron pendientes, mientras que el PSOE también tendrá que hacer espacio para sus propias iniciativas. Así, a priori no se espera un acuerdo sencillo y será un momento en el que se ponga a prueba la estabilidad de la relación entre ambos grupos. Además del presupuesto es previsible que el Gobierno local quiera llevar a cabo alguna modificación en las ordenanzas fiscales, lo que supondrá otro obstáculo que negociar y superar.

Lavado de cara
El presupuesto y las ordenanzas centrarán bastantes esfuerzos del gobierno encabezado por Inés Rey, que también deberá dar un empujón al plan integral de limpieza que aseguró que llevaría a cabo y que tendría que empezar en las próximas semanas, aunque todavía no se anunció. La intención inicial era que ya estuviese en funcionamiento durante el verano, pero todavía no llegó el lavado de cara que el Ayuntamiento quiere dar a la ciudad antes de que entren en vigor los nuevos contratos de recogida de basura y limpieza viaria.

Además, el día 12 el Gobierno local tendrá su primera piedra de toque en el salón de plenos de María Pita, en el que tendrá que enfrentarse a cuatro grupos de la oposición, una situación nueva. Hasta el momento solo ha habido algunas desavenencias puntuales con Marea Atlántica, pero esta sesión es previsible que sea la primera en la que el Partido Popular, formación que lidera la oposición y que hasta ahora ha mantenido un perfil bajo, tome la palabra.


Más allá de las cuestiones generales, la mayoría de las áreas de gobierno tendrán que hacer frente a cuestiones bastante urgentes.


Así, Interior, además del presupuesto y las ordenanzas, tendrá que acometer en las próximas semanas la aplicación de la primera fase del concurso de traslados de funcionarios y resolver la segunda, una cuestión que provocará cambios importantes entre los trabajadores municipales.

Esta área tendrá que compaginarse con Bienestar Social para buscar los fondos con los que financiar la renta social hasta final de año, algo que se puede hacer con dinero de otras partidas que no se vayan a usar o incluso con un modificado de crédito. Otro asunto urgente es la resolución de las becas comedor, que se retrasaron por la falta de personal que sufre la concejalía.
Desde Infraestructuras y Urbanismo tendrán que lidiar con el avance de numerosas actuaciones, entre las que priman las licitaciones del derribo del viaducto de la ronda de Nelle y del polideportivo de O Castrillón, cuyos proyectos ya están listos.


Medio Ambiente será una de las que tenga que intentar cerrar frentes a partir de este mes. El contrato de recogida de basura se enfrenta a un nuevo recurso y a las consecuencias que esta acción pueda tener. Mientras, el de limpieza viaria también se encuentra en su recta final y su puesta en marcha será clave, junto al plan de limpieza, para mejorar el aspecto general de la ciudad. A estos dos contratos también hay que sumar el de los jardines históricos y arbolado singular, que tuvo que ser anulado y los nuevos gestores de María Pita deberán buscarle una solución. Las facturas de estos contratos se pagan con reparos de la Intervención municipal y eso provoca retrasos en el período medio de pago a proveedores.


A estas demoras también contribuye la situación de las bibliotecas, para las que el Ayuntamiento tendrá que sacar en los próximos meses un nuevo contrato tras la anulación del negociado sin publicidad de seis meses de la Marea

Otros proyectos que en los próximos meses también se enfrentarán a cuestiones trascendentales serán la Ciudad de las TIC y la reforma de los mercados de Santa Lucía, Monte Alto y Adormideras. En los dos primeros casos entra en juego la relación con otras administraciones, mientras que para las últimas será el Ayuntamiento el que tenga que activarlas.

El presupuesto y el plan de limpieza marcan el inicio del nuevo curso político