Los trabajadores de Albada retrasan a final de mes la huelga para buscar una salida al conflicto

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La huelga de Albada, la empresa concesionaria de la planta de reciclaje de Nostián, prevista para este sábado, se retrasará hasta el día 30 gracias a un acuerdo entre el comité de empresa y la Concejalía de Medio Ambiente, que busca evitar el conflicto en un momento “delicado”, en el que la concesión está en proceso de renovarse, a lo que se suma la cercanía de las elecciones municipales.


Lo que los trabajadores buscaban conseguir con la huelga es que la empresa firme un convenio que acabe con la congelación salarial que sufren desde hace cinco años. Tal y como lo explicó el presidente del comité de empresa, Julio Martínez Maceiras expresó su esperanza de que “en esos nueve días debería estar resuelto el anteproyecto y el convenio”. El presidente del comité asegura que la decisión se tomó de mutuo acuerdo.
Según Hadrián Canosa, de CIG, la reunión en la que se acordó esta medida se celebró a instancias del Gobierno local. Las conversaciones comenzarán el lunes a las once de la mañana, también será entonces cuando se plasme por escrito el calendario de reuniones. “Antes del día 30,  tendría que estar resuelto”, comenta Maceiras, de UGT. En la mesa no se sentará Albada, puesto que el Ayuntamiento no puede negociar si están las dos partes presentes.


Lo que esperan los 98 trabajadores (83 si se descuenta la directiva) de la reunión es que de ella surja un documento marco, una plataforma a partir de la cual negociar su convenio, sea con Albada o con cualquier otra empresa que se haga con la concesión, puesto que serían subrogados. De esta manera, las decisiones afectarían a la elaboración de los pliegos de condiciones, que “deberán recoller compromisos de garantía de emprego e a recuperación dos dereitos laborais e socioeconómicos roubados ao persoal nos últimos anos”, según Canosa. 

Tensión en aumento 
De no llegar a un acuerdo, el día 30 se reactivará la huelga y el resto de las movilizaciones, incluidas las protestas en la ciudad. Por otro lado, ya se han celebrado dos concentraciones frente a María Pita, para forzar al Gobierno local a presionar a la concesionaria, la última, el viernes pasado. Maceiras asegura que la tensión va en aumento, y puso como ejemplo la semana pasada que la gerencia de la empresa interpuso una denuncia por sabotaje.


Supuestamente, un cable se rompió, dejando la sala de control fuera de servicio durante la madrugada. Pero Maceiras rechaza la hipótesis del sabotaje: “Lo que ocurre es que esos cables tienen veinte años y están resecos”. En todo caso, el incidente no ha servido para nada más que para agitar las aguas del conflicto laboral.   

En mal momento 
Para el Gobierno local, el conflicto no podría haber surgido en peor momento. Hace unos días, el alcalde, Xulio Ferreiro afirmó que “en moitos casos as reivindicacións son de xustiza porque perderon moito poder adquisitivo”, aunque dudó de que el momento elegido sea el oportuno: “Canto máis nos ocupemos de xestionar a situación  actual, máis tempo se consume para sacar a nova licitación”, dijo Ferreiro.


La intención del Ayuntamiento es que este nuevo acuerdo de gestión, que se hará conjuntamente con el Consorcio As Mariñas, incluya algunas condiciones que en estos momentos dependen del convenio colectivo, pero los trabajadores exigen medidas reales y garantistas.

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