Padre Rubinos intensifica el control de accesos tras el crimen del lunes

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Se espera que mañana pase a disposición judicial J.M.L.C., el vasco de 49 años detenido poco antes de la medianoche del lunes como sospechoso de apuñalar mortalmente a un varón de etnia gitana identificado como S.M.C.H, de unos 40 años. Ambos eran indigentes y usuarios del albergue Padre Rubinos, en la ronda de Outeiro, donde habían tenido lugar los hechos a las cuatro de la tarde. La Policía Nacional y la Local batieron la ciudad durante horas, pero fue una patrulla del 092 quien detuvo al sospechoso cuando trataba de ocultarse en un portal de la avenida de Oza. Mientras tanto, en las instalaciones de la institución regresa poco a poco a la normalidad. El presidente, Manuel Aceña, admite que no saben todavía cómo pudo introducir el arma a pesar de la seguridad que existe en los accesos: “No nos consta que haya pasado con el arma, pero hemos pedido una mayor intensificación”. 
En todo caso, recuerda, nunca se ha registrado un incidente ni remotamente tan grave en la lagar historia del albergue. En un comunicado oficial la entidad haya expresado “profundo sentimiento de dolor y aflicción por la pérdida de una vida humana y en su consecuencia, nuestra puesta a disposición de la familia del fallecido”. Ahora trabajan en la recuperación de la normalidad del servicio, aunque no es fácil. El propio Aceña seguía ayer un poco afectado: “Cuando me llamaron, no di pábulo. Solo cuando estuve allí y lo ví”. Entre el personal hubo testigos oculares de la muerte y que pidieron no acudir a trabajar ayer y los propios usuarios estaban indignados por lo ocurrido. Según Aceña, la víctima “era una persona correctísima y pacífica”.  
Por otro lado, no existe ningún motivo conocido de disputa entre ellos que explique por qué le abordó en el patio, donde había salido a fumar, y le asestó varias puñaladas en el estómago. Esto añade una sensación de desconcierto a la tristeza que todos sentían ayer en las instalaciones.
Reacción encomiable
El personal de refugio mostró, según el comunicado, “una capacidad de reacción encomiable, para mitigar un dolor que han sabido compartir con nuestros usuarios   poniendo de manifiesto la avenencia, sintonía y empatía existente” entre trabajadores y usuarios. Tras una intervención que se cerró con los aplausos de apoyo de los presentes, se volvía a la tarea social por la que es conocida la institución. Después de que la Policía Científica terminara su labor y se retirara el cuerpo, “entraron 140 personas de manera correctísima y pacífica y 95 personas pernoctaron allí”. 
Los usuarios reconocen la labor de los trabajadores sociales y del resto del personal. Aseguran que nunca se permite ningún incidente en las instalaciones y que se expulsa a la gente que se muestra agresiva. “Son estrictos, pero es que hay que serlo, porque hay gente aquí que no es educada”, señaló una usuaria. Pero nada hacía prever lo ocurrido el pasado lunes. l

Padre Rubinos intensifica el control de accesos tras el crimen del lunes