Katattomba se graba en el corazón quince años de historia

Kortiñas, con sus invitados en Katattomba pedro puig
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Un cumpleaños siempre es motivo de celebración, y la mejor forma de celebrar algo es en compañía de unos amigos, así que Alberto Kortiñas ha reunido a 20 amigos para celebrar no su aniversario, sino el de su criatura, el estudio Katattomba que durante toda la semana recibirá la visita de artistas venidos de toda España que llevará a cabo sus creaciones sobre la piel de los clientes de Kortiñas antes de celebrarlo por todo lo alto en el concierto que preparan el sábado a las diez de la noche en el Filomatic.
“Hay algunos que son expertos en estilo maorí, polinesio, japonés... Habrá de todo”, enumera Kortiñas que reconoce que la creatividad de los tatuadores a veces no encuentra piel donde expresarse: “A mí me gustan los biomecánicos, pero la gente te pide lo mismo”.

Plumas infinitas
Signos del infinito con el nombre de la persona amada o una pluma rota del que surge una paloma han sido silueteadas hasta la extenuación por los tatuadores. “Menos mal que las estrellas han pasado de moda”, comenta Kortiñas que añade que a pesar de la crisis “para el vicio siempre hay dinero”. Porque si es cierto lo que decía Oscar Wilde de que “lo más profundo es la piel”, un tatuaje no puede ser un gasto superfluo.

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