El Gobierno birmano y la guerrilla karen acuerdan un nuevo plan para la paz

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El Gobierno birmano y la guerrilla de la minoría karen acordaron un nuevo plan para consolidar el proceso de paz iniciado con la firma de un alto el fuego preliminar el pasado enero, informaron hoy medios de la disidencia.

Una delegación de la Unión Nacional Karen (UNK), brazo político de la guerrilla étnica, y representantes del Gobierno anunciaron un programa de trece puntos a través de un comunicado conjunto que emitieron tras retomar las negociaciones ayer en Rangún.

El programa incluye el establecimiento de un código de conducta de ambas tropas para garantizar la seguridad de los civiles; la elaboración de un plan para la reubicación de la población desplazada por el conflicto armado; y el compromiso para lograr un alto al fuego en los territorios de minorías étnicas de todo el país.

La UNK, organización considerada ilegal por el Gobierno, acudió a al encuentro tras presentar en febrero una hoja de ruta en la que pedía el repliegue del Ejército para consolidar el fin de la insurgencia que la guerrilla inició en 1949 para reclamar la autonomía de un amplio territorio del este de Birmania (Myanmar).

Las conversaciones de paz son las primeras tras la celebración de las elecciones parciales del pasado domingo en las que la opositora Liga Nacional para la Democracia logró 43 de los 45 escaños en juego, incluido el logrado por la premio Nobel de la paz, Aung San Suu Kyi.

La UNK prevé reunirse mañana con Suu Kyi para conocer sus planes para lograr la paz en las zonas de las minorías étnicas y explorar las posibilidades de colaboración entre las dos organizaciones, indicó la portavoz karen, May Oo Mutraw, al periódico The Irrawaddy.

En los últimos meses el Gobierno birmano firmó acuerdos de alto al fuego con una docena de guerrillas pero por ahora ha fracasado en las negociaciones con la de los kachin.

Los combates entre el Ejército y la Organización para la Independencia Kachin han desplazado unas 45.000 personas a unos 30 campos de refugiados a lo largo de la frontera con China, donde el Gobierno obstaculiza el acceso de ayuda humanitaria, según denunció Human Rights Watch.

Birmania, después de medio siglo de regímenes militares, atraviesa una etapa de reformas desde que la última junta se disolvió y entregó el poder a un gobierno civil formado, en su mayoría, por exgenerales.

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