Hollande intentará frenar la caída de su popularidad ante la prensa

El presidente francés, François Hollande, en una rueda de prensa el pasado lunes en el Eliseo. EFE/Archivo
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El presidente francés, François Hollande, comparece hoy en una conferencia de prensa en la que intentará frenar la caída de su popularidad, que alcanzó un nivel récord, dos días después del voto de confianza obtenido por su Gobierno.

Hollande comparece hoy a partir de las 17.00 hora local (15.00 GMT), como cada semestre, ante unos 400 periodistas ante los que tratará de dar por zanjada la polémica generada por el libro-venganza de su ex pareja, Valérie Trierweiler, según algunos medios, y centrarse en sus proyectos políticos y en su acción en la escena internacional.

Fuentes próximas al jefe del Estado citadas hoy por "Libération" y "Le Figaro" avanzaron que tiene intención de hablar de la transición energética, de la sanidad, de la educación, de la cultura, e intentará que su discurso no quede monopolizado por la economía que tantos sinsabores le ha dado en los 28 meses que lleva en el cargo.

No obstante, no podrá escapar a la cuestión de la orientación del Gobierno de su primer ministro, Manuel Valls, que el martes obtuvo la confianza de la Asamblea Nacional, pero con la abstención de una treintena de diputados de su propio partido, el socialista.

Valls, criticado desde las filas de su formación por haber dado un giro liberal y estar privilegiando la austeridad -algo que él niega tajantemente-, replicó ayer con el anuncio de una rebaja del impuesto sobre la renta de la que se beneficiarán seis millones de contribuyentes, los que tienen menos ingresos.

Hollande abordará diferentes cuestiones internacionales, en particular el desafío de los yihadistas del Estado Islámico (EI) que fue objeto de una cumbre internacional organizada en París el pasado lunes, pero también la política europea.

El presidente francés y su primer ministro no han dejado de repetir su intención de reorientar la UE para salir de la lógica de la austeridad, que en su opinión está detrás del riesgo de que la zona euro se precipite en la deflación, y privilegiar medidas de reactivación económica por la demanda y sobre todo por la inversión.

El problema es que Francia acaba de reconocer -la semana pasada- que volverá a incumplir sus compromisos para reducir el déficit por debajo del 3 % del Producto Interior Bruto (PIB) al menos hasta 2017, dos años más tarde de lo previsto, con lo que su crédito está mermado para convencer a Alemania, que pide rigor con las finanzas públicas.

Hollande debe hacer frente no sólo a unas encuestas que desde hace muchos meses le han convertido en el presidente francés más impopular de la V República, sino a las alusiones cada vez más persistentes a una "crisis de régimen" y a la posibilidad de que no termine su mandato, que pretende atajar de raíz. EFE

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