Las denuncias de motoristas por exceso de velocidad se incrementaron un 33% el año pasado

Policías locales contemplan la destrozada moto Honda CBR 600 que pilotaba el fallecido el viernes | pedro puig
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Todavía no se ha comunicado de manera oficial la causa del trágico accidente de moto que segó la vida de S.C.C., de 40 años, cuando circulaba por la avenida de San Cristóbal. Aún así, todo apunta a que se trató de un exceso de velocidad lo que provocó que la víctima perdiera el control de su vehículo y acabara estrellándose contra la mediana. Pero no es un caso aislado: la Policía Local detectó durante el año pasado un 33% más de excesos de velocidad entre los motoristas. 
En total fueron 46 las motos sorprendidas circulando por encima del límite de velocidad, aunque hay que señalar que el número de accidentes de tráfico en el que se vio implicado una moto se redujo levemente durante el pasado ejercicio, siendo solo 72 siniestros de un total de 180. Por otro lado, se debe tener en cuenta que esta reducción es general. Es decir, que durante el año pasado los siniestros se redujeron sin importar qué clase de vehículo estaba implicado. Si en 2016 fueron 905, en 2017 fueron 860. 
Quizá lo más preocupantes es que en casi todas los accidentes en los que hay implicado un motorista este resulta herido, aunque sea de carácter leve, así que la mayoría de los 72 siniestros en los que figura un motorista también forman parte de la estadística de siniestros con heridos, que sumaron 522 el año pasado. 
Salidas de vía 
Cabe señalar que la salida de vía no es en absoluto el tipo de siniestro más habitual en las calles coruñesas; esa distinción le corresponde al choque contra obstáculo fijo de los que durante 2017 se registraron 107, solo tres más que los atropellos. En cambio, salidas de vía solo se registraron 22, pero esta clase de incidentes destacan por ser muy aparatosos y, en algunos casos, cruentos. De hecho, algunos de los siniestros más graves de los últimos años han consistido en salidas de vía.     
Un ejemplo de ello tuvo lugar el once de julio. Fue uno de los accidentes más graves registrados en Alfonso Molina en los últimos diez años, en el que un adolescente de 16 años murió y otros tres jóvenes resultaron heridos de gravedad cuando el Mini en el que viajaban a las dos y media de la  madrugada se salió de la vía y tras varios vuelcos se estrelló contra  unos árboles justo antes de llegar a la altura de la ronda de Outeiro, en el desvío que lleva a esa vía. Los supervivientes fueron trasladados al hospital, donde ingresaron con pronóstico grave debido a los traumatismos. Una de ellas tuvo que ser operada en dos ocasiones en una pierna que tenía muy dañada.
Aún más mortal resultó el siniestro del ocho de noviembre de 2013,  un doble atropello en el que falleció un matrimonio de avanzada edad y en el que la conductora, una joven de poco más de veinte años, resultó ilesa. El impacto proyectó al hombre contra la luna trasera de un turismo y la mujer fue localizada varios metros más allá, entre los matorrales. El siniestro tuvo lugar en la avenida de A Pasaxe, en una curva en la que ya se han registrado numerosas salidas de vía, y llevó a la DGT a instalar un radar para controlar la velocidad, puesto que la conductora circulaba por encima del límite establecido.
Desde entonces, y hasta abril de 2016, la ciudad vivió un periodo de casi dos años en los que no hubo que lamentar ninguna muerte. La buena racha la rompió un joven imprudente,  M.A.V., un estudiante de Agolada de tan solo 19 años, que decidió atravesar a las cinco de la madrugada la avenida de Alfonso Molina a pie. Cuando ya había pasado la mediana, un taxista le arrolló, matándolo instantáneamente l

Las denuncias de motoristas por exceso de velocidad se incrementaron un 33% el año pasado