Dos empresarias convierten su tienda en fuente de ingresos para sus clientes

el comercio ya se dedica a la venta de segunda mano pero cree que no entrarán en competencia susy suárez
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El objetivo es conseguir mantenerse pese a que el balance de la caja registradora sea menor cada día. En este contexto, el ingenio parece ser el mejor aliado de los comerciantes de la ciudad, que idean nuevas propuestas para atraer a compradores que hasta el momento no conocían sus negocios. Una de las propuestas más innovadoras es la de las socias al frente de Polka Dots, que desde esta semana abre su local a los clientes para que estos vendan aquellas pertenencias de segunda mano que no utilizan.

El comercio Polka Dots quiere atraer público con la venta de segunda mano entre particulares

La empresaria Esther Sánchez –que se ocupa de la tienda Polka Dots con su socia Elena– pensó hace unos meses que la mejor manera de llegar a la gente es que la propia gente dé a conocer el negocio y, por ello, juntas han lanzado una original iniciativa para que los clientes “jueguen a las tiendas”. En un momento en el que todo ingreso es poco, desde el pasado sábado prestan un hueco en su local del centro para que cualquier particular de la ciudad se deshaga de objetos a los que ya no les sacan partido.

“La idea es que venga alguien con sus cosas, ponga su música y cree su ambiente”, comenta la propietaria, que piensa que esta puede ser una buena fuente de ingresos porque ellas venden en depósito y el dueño del objeto se lleva el 50% de la ganancia mientras que así suma el 100%.

De hecho, aunque el sábado la iniciativa comenzó con una venta de cámaras y ropa vintage a cargo de una amiga, tienen a otras dos personas confirmadas que “se van a Argentina e Inglaterra por la crisis” y quieren sumar un poco de dinero a la vez que se deshacen de parte del equipaje.

“Convoca a gente a la que normalmente no llegamos”, explican las responsables

Sánchez defiende que la iniciativa, que surgió mirando a otros países donde la venta de cosas de segunda mano entre vecinos es muy habitual, también puede ser un paso más hacia el éxito para ella y su socia. “Nuestro beneficio está en que pondrán precios interesantes y van a convocar a gente a la que normalmente no llegaríamos desde la tienda”, confía. Incluso descarta que esta iniciativa pueda suponer una competencia para el propio negocio.

Este proyecto surge a la par que otros encaminados a reactivar el consumo, como el de unos empresarios del Agra del Orzán que han retomado la figura del hombre anuncio para impulsar el comercio tradicional. Incluso las asociaciones de comerciantes han pedido al Ayuntamiento campañas para atraer clientes de fuera de A Coruña.

 

Dos empresarias convierten su tienda en fuente de ingresos para sus clientes