El naval gallego se felicita por los contratos aunque sigue preocupado

GRA149. MADRID, 29/01/2014.- El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, durante su intervención hoy en la clausura del seminario sobre el nuevo 'tax lease' organizado por Pymar horas después de que se co
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Dos floteles no son la solución definitiva para el naval gallego. Aunque sí son un buen inicio. Esta es la proclama lanzada ayer desde el sector, que ayer reconocía respirar aliviado aunque sigue preocupado, tras lograr la adjudicación de los contratos para construir los dos floteles.
Los propietarios de los astilleros, tanto el público Navantia como el privado Barreras, del que Pemex posee el 51%, junto con las administraciones públicas, son los más optimistas ante estos contratos que supondrán una carga de trabajo de unos 30 meses durante la construcción, más el mantenimiento posterior.
Son los trabajadores y los partidos en la oposición los que de algún modo, aunque reconocen que estos contratos suponen una noticia positiva y un alivio, reclaman más carga de trabajo y demandan la concreción de otras infraestructuras para hacer más competitivo al sector y garantizar su viabilidad.
Entre estas medidas demandan tanto la construcción de un dique flotante como un centro de reparaciones, que ayudarían a paliar la falta de nuevos pedidos.
La ría de Ferrol carece de pedidos potentes en nuevas construcciones militares o civiles más allá del buque confirmado por Pemex y que se esperaba desde finales del 2012.
En la de Vigo, la situación era similar, aunque la entrada de Pemex en Barreras la cambió completamente. El comité de Barreras consideró que este contrato consolida su posición preferencial en la renovación de la flota de la petrolera.
Navantia, por su parte, expresó su satisfacción por la adjudicación de este buque y destacó que su elección se debe a su capacidad tecnológica para construir cualquier tipo de barcos, así como por su oferta económica.
Por su parte, los comités de empresa de Navantia en Ferrolterra recibieron con alivio la adjudicación del flotel pero alegaron que es “insuficiente” para llenar el “vacío” de las gradas, por lo que exigieron el dique flotante. Así, anunciaron nuevas movilizaciones para reclamar el dique, una estructura móvil que permitiría entrar a Ferrol en el mercado de las grandes reparaciones navales, un sector en auge en el que Navantia despunta.
Muchos operarios de subcontratas son jóvenes ferrolanos y bien formados que encadenaron contratos en el naval –pintura, montaje de estructuras, armadores, soldadores o tuberos– sin mayor complicación y que están a punto de agotar los dos años de subsidio, la mayoría con hipotecas y cargas familiares.
El de Pemex es el primer contrato para la construcción de un buque que la ría ferrolana logra desde 2007.

El naval gallego se felicita por los contratos aunque sigue preocupado