Solo en marzo se registraron seis caídas de cascotes, la mitad que en todo 2011

24 marzo 2012 a coruña.- la calle de panaderas fue ayer el escenario de una nueva caída de cascotes, la tercera en poco más de 24 horas, a las dos de la tarde
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En el mes que acaba de finalizar los bomberos tuvieron que acudir en seis ocasiones a emergencias que consistían en desprendimientos de la cubierta de fachadas. Es una cifra importante, sobre todo si se tiene en cuenta que durante todo el año pasado apenas se registraron una docena de estos casos. El jefe del servicio, Carlos García Touriñán, achaca este fenómeno a los fuertes cambios de temperatura que se vivieron durante la última quincena, y que provocaron tensiones en los materiales que recubren los edificios. “Hay que tener en cuenta que a los inmuebles con un adecuado mantenimiento no les tiene por qué pasar nada, pero aquellos que están viejos, o mal cuidados, el calor que se está dejando sentir estos días es un problema, porque luego viene la noche y con ella, vuelve el frío”.

Los datos de Meteogalicia muestran una variación de hasta diez grados entre la temperatura mínima y máxima durante los últimos días, de manera que el revocado se contrae durante la noche y comienza a dilatarse cuando la temperatura sube. “Si uno se da cuenta, los casos que hemos tenido últimamente se dieron a última hora de la mañana o a media tarde, que es cuando el sol pega más y se nota el calor”, señala Touriñán.

Este hecho se dio en la calle de las Damas, el último caso registrado. Los cascotes se desprendieron a las once de la mañana, cuando ya el sol daba de pleno. En solo 24 horas, del 22 al 23 de marzo se registraron tres incidentes distintos, uno en la avenida de Hércules, otro en el cruce de la rúa alta con la Nueva (en lo que resultó ser la casa donde nació el compositor Andrés Gaos) y otro al día siguiente, en la calle Panaderas.

 

Excepcional > “Pero es solo temporal, en cuanto el clima se estabilice dejaremos de tener estos problemas”, augura el jefe de bomberos, que mantiene que las caídas de cascotes no son más frecuentes en una época concreta del año, y que si se han concentrado en el mes de marzo, ha sido solo debido al excepcional buen tiempo que se ha registrado.

Se da la casualidad de que este año ya habían tenido lugar otros dos incidentes, uno de ellos el 16 de febrero, también en la rúa Nueva en su confluencia con la calle de San Andrés y otro, el más importante de todos, en la calle de Riego de Agua el 13 de enero, cuando se desplomó sin previo aviso todo el alero de cemento del tejado del número 48. El hormigón (varios cientos de kilos) se desprendió del borde del tejado, que era un quinto piso, para caer a la terraza de ese nivel, sin provocar más daños que un fuerte estruendo que hizo pensar a muchos vecinos que habían escuchado una explosión. Los bomberos calculan que el fragmento de cornisa que llegó hasta la calle debía de pesar entre 25 y 30 kilos.

También fueron grandes los fragmentos que cayeron el jueves de la calle de Emilia Pardo Bazán –un testigo describió su tamaño como “melones”– que cayeron desde un sexto piso de su confluencia con la calle de Juan Flórez. Hasta ahora, los daños que han producido estos incidentes se reducen a sustos, cortes en la calle y horas de trabajo para los bomberos, que son los encargados de sanear las fachadas para evitar que se pueda desprender más material y caer en la calle.

Sin embargo, Touriñán reconoció que existe un peligro real para los viandantes, sobre todo dado que las caídas se producen a media mañana y por la tarde, cuando las calles están más concurridas. “Pero, por el momento, ha habido suerte y nadie ha salido herido”, apuntó el jefe del servicio de emergencia.

 

Solo en marzo se registraron seis caídas de cascotes, la mitad que en todo 2011