La zona Obelisco registra una oleada de reformas en fachadas antiguas

Las reformas están cambiando el aspecto que tenían algunas fachadas | javier alborés
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Las renovaciones continuadas de los inquilinos de algunos locales comerciales no son las únicas novedades que ofrece la Zona Obelisco. En las últimas semanas el entorno vive una oleada de reformas en las fachadas de edificios de toda la vida, algunos de especial valor arquitectónico. El boom de las obras de mejora en esta zona del centro contrasta con la situación del Orzán, en donde las redes que se colocan suelen ser para proteger a los viandantes y no para recubrir andamios.
Ha sido llegar el otoño y proliferar las obras en el exterior de diversos inmuebles situados en la Zona Obelisco. Parece que por fin se han visto aceleradas algunas licencias para trabajos de rehabilitación de fachadas y, en algunos casos, para obras en el interior de los edificios. Además, una vez despedidos los turistas, la ciudad puede afrontar un ritmo de recuperaciones que no causa demasiadas molestias.


Aunque los comerciantes creen que la mayoría de las actuaciones responden a una limpieza y pintado de las fachadas, para proteger las oficinas y viviendas, lo cierto es que también hay algún trabajo que incluye la reforma completa de pisos y locales para negocios.
En concreto, en las últimas semanas se han llegado a instalar hasta cuatro estructuras de andamios en la calle Real, así como uno en la calle de los Olmos y otros dos en el entorno copado por la hostelería de la calle de la Barrera. Algunos ya han sido retirados, probando que las actuaciones eran sencillas y rápidas, mientras que en otros los obreros trabajan a pleno rendimiento para aprovechar la buena meteorología. Se espera que pronto se sume al menos otro andamiaje: el de la vivienda en ruinas del cruce de la calle de Marqués de Pontejos con San Nicolás adquirida por el Ayuntamiento para habilitar pisos de uso social.

Sin vecinos que los arreglen
La decisión de distintos propietarios de actuar en las fachadas de este céntrico lugar de la ciudad se contrapone al olvido que sufren las propiedades en la calle del Orzán y su entorno, donde no hay andamios pero sí muchos puntales y redes que sujetan las paredes principales de los edificios para que estas no causen accidentes con un desprendimiento.
Una de las explicaciones que encuentran los expertos es que en la calle Real todavía hay ambiente, así como vecinos e inquilinos en locales comerciales ubicados en pisos, algo que no se da en el Orzán y a veces ni siquiera en San Andrés. Ante la falta de residentes, no hay quien pelee por mantener en buen estado una edificación. Ni tampoco se les facilitan las compras a los promotores inmobiliarios.

La zona Obelisco registra una oleada de reformas en fachadas antiguas