Atragantados en Riazor

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Al Deportivo le cuesta Dios y ayuda ganar en Riazor. Ayer lo intentó, con varias apuestas para lograrlo, pero entre el orden defensivo del Mirandés, la primera parte muy igualada y las dos claras ocasiones en la segunda no se pasó del empate.

El entrenador deportivista, fiel a su estilo y sin ninguna ‘vahído’ previo, como había anunciado en rueda de prensa, apostó de salida por el once con el que venía trabajando, el mismo que venció en Alicante, pero con Rudy detrás de Borja Bastón en lugar del lesionado Arizmendi.
El inicio del encuentro respondió a lo esperado. El Depor intentó llevar la iniciativa y el equipo burgalés se cerró para jugar  a la contra. Los de Arconada se mostraron como un equipo ordenado, bien trabajado.
Los de Vázquez intentaron poner sus argumentos, aunque la iniciativa la empezó llevando el Mirandés con una falta botada en el minuto tres. Comenzó, después, el rosario de disparos de Borja Bastón. El delantero lo intentó desde varias posiciones lejanas. En los minutos 4, 8 y 14 el punta chutó sobre la meta de Jiménez pero sin suerte. En la mitad del primer tiempo el Depor no concretaba cuando tenía la pelota. Entre la solidez visitante y que también hay que mirar a la retaguardia, a los herculinos les costaba llegar con claridad. El primer tiro entre los tres palos lo protagonizó Rudy, en el 25, pero la pelota era detenida por el portero castellano.
En el 31 Culio veía tarjeta por controlar un balón con la mano en el área rival. Los blanquiazules se acercaban poco a poco mientras que las contras del Mirandés eran atajadas por la zaga local o finalizaban con errores del rival. En el 39 Laure hacía una gran jugada por la línea de fondo pero no encontraba rematador. Borja lo intentaba de nuevo con un disparo que tocaba lo justo en un defensa para que lo detuviese el arquero. El primer tiempo finalizaba con un córner a favor de los coruñeses que el colegiado, con el minuto 45 recién cumplido, no dejaba botar. Riazor mostraba su indignación con el árbitro en forma de pitada mientras los equipos se retiraban a los vestuarios con el 0-0 inicial con el que a la postre se acabaría el encuentro en el mítico estadio blanquiazul.
La segunda parte fue distinta a la primera. Si en el acto inicial lo más justo era el empate en la reanudación las cosas cambiaron. El Depor mereció más. Empezó atacando con Culio cayéndose en el área. A los 49 un jugadón de Rudy por la banda izquierda acababa en una asistencia clarísima para Juan Carlos pero éste la mandaba fuera cuando tenía más de media portería para marcar.
El gol se rozaba pero no llegaba. En el 56 Álex conseguía mandar la pelota a media altura con el exterior del pie, a la salida de una falta. El meta visitante conseguía tocar lo justo para enviar la pelota a la madera, y de ahí a córner. Dos ocasiones seguidas y dos enormes suspiros colectivos en el graderío blanquiazul.
Aún así los coruñeses siguieron peleando, achuchando al rival y encerrándolo en su área. Vázquez intentó un ataque por las bandas y jugó con tres defensas y dos puntas al dar entrada a Luisinho y Luis Fernández. El equipo siguió luchando, con nuevos argumentos, pero el Mirandés tiene oficio y lo mostró para ir durmiendo el partido.
Culio disparaba desde la frontal en el 83 y a los 85, en la única jugada de ataque de la segunda parte, hasta el momento, del Mirandés, los burgaleses tenían una opción de marcar en una contra. Y bien podrían haberlo hecho en el final, cuando dispusieron de tres córners seguidos por encima del minuto 90 para cerrar el partido en campo contrario.
Sería injusto que los rojillos se llevasen los puntos, de hecho, si alguien tenía que haber ganado este encuentro era, sin duda, el Deportivo, aunque no se le puede quitar ni un ápice de mérito al planteamiento del rival. Y a otra cosa. El partido de ayer es historia y ya toca pensar en la visita al Miniestadi y en una nueva victoria fuera de casa. 

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