La nueva plataforma de Penamoa alerta de que varios realojados están advertidos de desahucio

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El Ideal Gallego-2011-06-02-002-4bcf885eEl inminente derribo de las diez chabolas que aún permanecen en pie en Penamoa ha sido lo que ha  animado a los 90 residentes del núcleo chabolista a agruparse en una plataforma en la que también participan representantes de otros poblados coruñeses, ONG como Arquitectos sen Fronteiras y que cuenta con el respaldo del grupo municipal del BNG. Ayer celebraron una reunión a la que no acudieron representantes del PP ni del PSOE, a pesar de estar invitados, y en la que revelaron que el Plan Especial, lejos de ser el éxito que pregonaba el Ayuntamiento, es un fracaso: los realojados han comenzado a recibir cartas de desahucio por no poder enfrentarse al pago de los alquileres sin las ayudas municipales.

abel peña > a coruña


  Con la amenaza de una última y quizá definitiva visita de las máquinas para demoler las chabolas que continúan en pie, las noventa personas que aún viven en Penamoa han decidido por fin agruparse en una plataforma en la que también participan representantes de otros poblados de la ciudad, como Ramón Pérez, de O Portiño, así como las ONG Arquitectos sen Fronteiras y Rede de Dereitos Sociais. También acudió a su reunión de ayer en una de las infraviviendas del poblado el futuro concejal y portavoz del grupo municipal del BNG, Xosé Manuel Carril. Entre todos esperan conseguir que se paralice el proceso de demoliciones que continuaría el día 10 y que supone la prolongación por la vía judicial de un plan que la plataforma considera fracasado: según afirman, varios de los que fueron realojados en pisos de la ciudad se ven incapaces de hacer frente a los pagos de sus viviendas y han recibido en las últimas semanas cartas de desahucio.
Para todos los reunidos ayer en la vivienda de Eliseo, esta noticia es la prueba definitiva de lo que vienen diciendo desde que comenzó el Plan de Penamoa: “el realojo fue un engaño masivo a la sociedad”. Arquitectos sen Fronteiras contrapone sus cifras a las de la Concejalía de Servicios Sociales. Entre ellas existe una disparidad que Ramón Pérez explica recriminando que “los Servicios Sociales del Ayuntamiento no se molestaron en hacer un censo como es debido”. También hay que tener en cuenta que dicho censo, imprecisiones aparte, data de 2007, y desde entonces ha habido nacimientos y muertes en Penamoa, como en cualquier otra comunidad. Según ellos, el Ayuntamiento había “catalogado” a más de cien familias en el poblado, de manera que ahora solo quedarían 19 pendientes de realojo de las que 9 han perdido sus viviendas tras ser derribadas por orden judicial.
Pero según las cuentas de la plataforma, son 26 las familias que aún quedan en el núcleo chabolista: 90 personas en total. En cuanto al resto, 20 familias han sido realojadas en régimen de propiedad, otras 16 están en alquiler, 24 se encuentran en otros municipios del área metropolitana, como Culleredo o Arteixo, y finalmente, otras 20 familias que Servicios Sociales contabiliza como realojadas pero que realmente están a la espera de una vivienda y que mientras tanto residen en casa de otros familiares ya realojados.

Alquilados y en paro > El problema es que muchas de estas personas se encuentran en paro, y recibieron ayudas al alquiler pero, según denuncia la plataforma, el Ayuntamiento no se preocupó de ofrecerles una salida laboral. “Tuvieron a tres o cuatro trabajando en los módulos que montaron durante unos meses y eso fue todo”, explica un chabolista. Ahora que se están comenzando a acabar las ayudas al alquiler, no pueden permitirse seguir viviendo en los pisos que ocupan, sobre todo cuando el Ayuntamiento les impide ejercer sus actividades tradicionales, como la chatarrería: “los puntos limpios nos han machado”.
En cuanto al “régimen de propiedad”, los miembros de Arquitectos sen Fronteiras matizan lo que significa el término: “La ayuda que dan a la compra es de 40.000 euros. Con ese dinero, lo que muchos han hecho no es comprarse un piso, sino un terreno que muchas veces es suelo no urbanizable”. El problema es que debido a la baja formación de la gran mayoría de los chabolistas, muchos de ellos ni siquiera sabían que no podían construir casas en el terreno de su propiedad, así que, en el mejor de los casos, viven de nuevo en un galpón ilegal.
Una afectada comenta su caso:  “Estoy en O Temple. Con el dinero que me da el Risga pago 80 euros de un alquiler de 500, pero ahora me dicen que tengo que comprar una vivienda de las embargadas por el Santander. Me dan una ayuda de 40.000 euros ¿Adónde voy a ir con eso?”. Una pregunta parecida  se hacen ya las 26 familias que aún permanecen en Penamoa, sólo que ellos no pueden acogerse a ninguna ayuda.

 

La nueva plataforma de Penamoa alerta de que varios realojados están advertidos de desahucio