Los socorristas salvan a un hombre de 65 años que sufrió un infarto en la playa de Riazor

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Fue casi una repetición del episodio vivido ayer en Riazor el pasado día 11, solo que en esta ocasión tuvo un final feliz: un hombre de avanzada edad sufrió un infarto cuando se disponía a bañarse. Inmediatamente actuaron los socorristas, que le practicaron la reanimación cardiopulmonar y emplearon el desfibrilador que tenía consigo. Tras media hora de esfuerzos, consiguieron estabilizarlo, y la víctima pasó a manos de los efectivos de una ambulancia medicalizada del 061, que lo intubó antes de trasladarlo al hospital.
La víctima, de 65 años, era un habitual de la playa de Riazor, según confirma Nuria Rodríguez, de la Federación de Salvamento y Socorrismo de Galicia (Fessga).Todo ocurrió a las once menos cuarto de la mañana. A esa hora todavía no estaba en marcha el servicio de socorrismo, porque comienza a partir de las once, pero varios salvavidas se encontraban ante la caseta de madera de Riazor, listos para empezar su turno, de manera que pudieron actuar inmediatamente. 
Según testigos presenciales, el jubilado ya se había dado un baño con anterioridad y charlaba con un matrimonio cuando los socorristas llegaron a la playa. Luego se despidió de ellos y volvió a meterse en el mar. Fue entonces cuando le falló el corazón. 

en las rocas
La víctima pertenecía al grupo de jubilados que se instala a diario en las rocas que se encuentran en mitad de la playa de Riazor. No solo en verano: la mayor parte del año lo pasan disfrutando al aire libre. 
Precisamente a este grupo pertenecía también el fallecido el pasado día 11. José M.M., de 71 años, era un frutero jubilado que acudía a la playa prácticamente todos los días y que ya había sido salvado por los socorristas el año anterior, cuando ya había sufrido un fallo cardíaco que le dejó durante 18 días en coma. Sin embargo, el mes pasado no tuvo tanta suerte y falleció a pesar de los esfuerzos de los servicios de emergencia por reanimarle.
Su muerte no fue solo un golpe para la familia y seres queridos, sino también para los propios socorristas, que lo conocían  en su trato diario desde que su salvamento del año pasado. Lo vigilaban cada vez que se acercaba al agua, y radiaban su posición, pero el infarto fue tan fulminante que no se pudo hacer nada a pesar de la rapidez con la que actuaron. Ayer pudieron cambiar el final de la historia.

Los socorristas salvan a un hombre de 65 años que sufrió un infarto en la playa de Riazor