El 25% de los toxicómanos que asiste Érguete son también okupas

El número 17 de la calle Vista Alegre, donde se denunció trapicheo y ocupación ilegal | patricia g. fraga
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La Fundación Érguete lleva años ayudando a los toxicómanos, no solo  a aquellos que quieren abandonar el hábito, sino también a los que continúan consumiendo drogas, para que lo hagan asumiendo el menor riesgo posible para la salud. Para muchos de ellos, su dependencia les aboca casi a la exclusión social, sin una fuente de ingresos regulares, y en muchos casos sin un hogar fijo. De hecho, fuentes de la Fundación Érguete apuntan a que cerca del 25% de las drogodependientes a los que asisten (en total, un centenar largo) ocupan irregularmente alguna vivienda.
Según Érguete, la mayoría se instalan en casas viejas o abandonadas, dispersas por la ciudad. Rara vez invaden grandes promociones inmobiliarias abandonadas por culpa del estallido de la burbuja del ladrillo, puesto que es más difícil conseguir agua y luz en estas viviendas. Es un fenómeno que ha venido acentuándose a lo largo de los últimos años, y afecta a otras personas que también se hallan en riesgo de exclusión social, y las entidades que se encargan de proporcionarles ayuda son las primeras en notarlo. 
Por ejemplo la Cocina Económica, “Para ellos, es una modalidad de alojamiento más, un 4% de los usuarios son okupas”, señala el trabajador social Pablo Sánchez. Por supuesto, hay que diferenciar entre okupas como los de la Comandancia de Obras, que se adueñan de un espacio vacío donde realizar actividades en un acto reivindicativo y político y estas personas que simplemente se ven empujadas a la ocupación por pura necesidad. “Ahora el tema de los okupas tiene más visibilidad, pero nosotros llevamos años detectándolo”, asegura el trabajador social.
También en obras 
En ocasiones, okupan edificios a medio terminar. Como ejemplo está “el esqueleto”, un inmueble situado en el número 17 de la calle de Vista Alegre donde hasta hace unos meses los vecinos habían localizado hasta a cinco indigentes y donde denunciaban que se trapicheaba. A finales de enero, el cuerpo de uno de ellos fue hallado en el interior de esta obra inacabada, de la que solo se había llegado a levantar la estructura. La basura proliferaba, así como las ratas, pero tras mucho insistir, los vecinos lograron que la entidad bancaria propietaria del solar lo tapiara y pusiera fin a las incomodidades que generaba. 
Por otro lado, los toxicómanos no siempre viven solos, lo que a veces deriva en problemas de convivencia, gritos y peleas que también causan molestias a los vecinos. Otro caso se dio este año en la Ciudad Vieja, en la calle de Alfonso IX, hasta que el juzgado procedió a la expulsión de los okupas  del inmueble. l

El 25% de los toxicómanos que asiste Érguete son también okupas