Cáritas ya descarta ampliar el comedor de Labañou por el nuevo servicio de la Cocina Económica

El comedor de Labañou se inauguró a principios de año PEDRO PUIG
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La necesidad que pasan los coruñeses aumenta pero a veces las entidades benéficas reciben buenas noticias en forma de descarga de trabajo. La institución solidaria Cáritas Interparroquial de A Coruña es un ejemplo dado que el proyecto de deslocalización para el reparto de comida puesto en marcha por la Cocina Económica ha ayudado a “descongestionar” el comedor social que se inauguró en marzo en el barrio de Labañou. Gracias a esta iniciativa la organización descarta por completo una ampliación que se valoró en algunos momentos.
Representantes de Cáritas Interparroquial reconocían a finales de mayo, sin haber cumplido los tres meses desde la inauguración, que ya tenían lista de espera en las instalaciones. La situación de dificultad se daba porque la mudanza del centro Boandanza en el Agra del Orzán a Labañou supuso la reducción de unas 45 plazas para acudir al comedor o recoger alimentos para llevarse a domicilio.
A estas alturas sigue existiendo una sobredemanda pero la directora del servicio, Mercedes Carrión, asegura que “no es muy elevada”. En contra de lo esperado, que sería un crecimiento paulatino de la lista, los proyectos paralelos de la Cocina Económica han contribuido “a descongestionar el comedor”. Pese a que al principio se valoró la posibilidad de ampliar el servicio hasta las 60 personas porque había espacio para acogerlas, la falta de comensales en el propio edificio –la mayoría prefieren recoger sus raciones diarias y marcharse a casa y allí solo comen de forma habitual “unas cuatro personas porque la gente del barrio sigue sin animarse”– provocó un descarte inicial.
Carrión asegura ahora que las medidas tomadas por la otra entidad les han ayudado a refrendar esa decisión. De hecho, también se debió a que “habría que reformar toda la cocina”. “Sería necesaria una nevera más grande, más fuegos para cocinar... es más un problema de infraestructuras porque no hay espacio que de comida”, insiste la responsable del lugar.
“El reparto en los barrios de la Cocina Económica cubre muy bien la demanda y no podemos hacer las cosas por hacer”, afirma recordando que en tiempo de apuros económicos hay que optimizar los recursos. Por ello se congratula de que esa institución llegue a aquellas personas a las que se le dificultó el servicio con el cierre del Boandanza para convertirlo en centro municipal.
Así lo indica con pruebas pues muchos de los usuarios actuales del servicio siguen acercándose desde otros barrios alejados de la nueva ubicación. “Vamos renovando porque hemos llegado al tope de usuarios en las instalaciones pero hemos tenido una buena noticia: una familia ha encontrado trabajo”, destaca. n

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