Reportaje | Cerca de 50 creadores hacen sonar el arte en una exposición con melodía

En la inauguración de la muestra actuaron los niños de Abanca ReSuena | patricia g. fraga
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La exposición suena. Tiene melodía según quién toque. Y Afundación es la quietud de un piano aparcado con Elena Gago y la morfología de otro hecho con vegetales. Lo pinta Eugenio Granell después de empaparse de la isla puertorriqueña donde dio clases. La música está en todos los lienzos de la muestra “Sonoro Empeño. A música nas coleccións Abanca y Afundación”, también en la escultura de Leiro donde un músico de madera con una expresión sugerente y en una posición difícil atraviesa una corchea. Dicen desde la entidad que pocas veces se enseñó al público. Según como se presente el instrumento, Afundación clasifica las obras. En la tercera planta, están ellos sin nadie que los interprete. Solos o en una especie de bodegones como uno de Alfonso Abelenda junto a un dibujo de Isidoro Brocos como el más antiguo del conjunto. En un segundo apartado, llamado Sinestesia, los artistas retratan el espacio sonoro. 
Aquí está Kandinsky en uno de sus intentos por teorizar la relación entre el mundo de los sonidos y el visual pintando las notas de colores en una composición de ondas que suben y se van. El asesor de la muestra, Diego Rodríguez, pone sobre relieve otra pieza estrella. La realiza Picasso en A Coruña, en su último año, 1.895, y en ella se ve la influencia de su maestro Isidoro Brocos. 
Por un lado, el curioso puede ver una romería y en el otro, dinuja un torero y un cura con ojos con números: “Máis que a temática o que chama a atención é a axilidade e esquematismo que xa tiña sendo tan novo”. Se titula “Escena popular gallega y Caricatura de torero y cura. 1895”. 
Son 50 obras rescatadas de los fondos de Afundación y Abanca que se combinarán hasta el 2 de marzo con música en directo y conferencias. El presidente de Afundación, Miguel Ángel Escotet, hizo hincapié en que la iniciativa se trasladará a la calle en forma de recital en una puesta en escena que empezó ayer mismo con la actuación de los chicos de Abanca ReSuena, que interpretaron los temas “Medieval dance”, “Jurassic Park” y “Viva la vida” para abrir una muestra con un apartado didáctico en el que ya están apuntados 3.000 chavales.  
De esta manera, los estudiantes se familiarizarán con los pinceles de Laxeiro de trazos fuertes que se suavizan en una última selección, la de Música e infancia, donde el de Lalín pinta delicado y comparte espacio con Felipe Criado y Julia Minguillón en un paseo por el arte contemporáneo desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, donde se dan cita el estilo conceptual de Menchu Lamas y su violín sobre retícula en contraste con el poder evocador de Rafael Úbeda o Xaime Quessada, la ternura de Luís Seoane pintando a un músico frente al mar y la sutileza de un Castelao hablando de lo que se baila “agarrado” y cómo caló en un país al que pocos retrataron tan bien. l

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