El conflicto armado en Siria alcanza tal amplitud y gravedad que puede considerarse como una guerra civil, según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que mantiene sus operaciones humanitarias en el terreno.
La calificación de “conflicto armado no internacional”, utilizada por el CICR, es la fórmula legal para referirse a una guerra civil e implica que el derecho humanitario internacional se aplica en toda circunstancia en los lugares donde se registran combates en Siria. La escalada de hostilidades en distintas zonas de Siria ha llevado a la institución humanitaria a reconsiderar la situación y a extender la aplicación del derecho internacional a todas aquellas zonas donde hay violencia armada.
El CICR actúa como custodio y garante de las Convenciones de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales, que contienen las principales normas internacionales destinadas a limitar la barbarie de la guerra. Asimismo, protegen a las personas que no participan en las hostilidades (civiles, personal sanitario, miembros de organizaciones humanitarias) y a los que ya no pueden seguir participando en los combates (heridos, enfermos, náufragos, prisioneros de guerra). n efe




















