La afluencia de toxicómanos convierte la calle de Barcelona en un nuevo punto de conflictividad

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  R.L. > a coruña

  “Este miércoles tuvimos un montón de peleas aquí al lado y la Policía tuvo que venir cinco veces en el mismo día”, explica Yolanda, dependienta de una tienda de dulces en la calle de Barcelona. Su compañera, Noelia corrobora este hecho y señala que se trata de una situación que se repite “día tras día”, aunque parece que ha ido a peor en los últimos meses debido al aumento del número de personas que se instalan durante el día en la vía pública para “consumir sustancias de todo tipo”.
A priori, este repunte de los conflictos podría achacarse al desmantelamiento del poblado chabolista de Penamoa y al traslado del tráfico de drogas a los barrios colindantes, pero tanto vecinos como comerciantes coinciden en que la mayoría de los implicados son toxicómanos que frecuentan la zona desde hace mucho tiempo. Lo que sí queda patente es que las inmediaciones de la avenida de Finisterre y la plaza de As Conchiñas siguen siendo los lugares predilectos de estos grupos.
“No sabemos si es por lo de Penamoa o no, pero a veces para por aquí muchísima gente, como el fin de semana pasado, que se juntaron unas quince o veinte personas”, explica la dueña de una tienda anexa a la plaza que también  comenta que “se ven muchas caras nuevas que antes no se veían”.
La mujer prefiere no dar su nombre “porque ya he tenido muchos problemas en el pasado” y asegura estar “más que acostumbrada” a las peleas entre drogodependientes. “Yo me conformo con que no se me metan dentro de la tienda y parece que últimamente están respetando eso”.
Pero no todo el mundo puede decir lo mismo y, en contadas ocasiones, vecinos y transeúntes se ven inmersos en sus trifulcas. “El otro día uno se metió conmigo y como el que estaba al lado me defendió, empezaron a pelearse entre ellos”, comenta Noelia. La joven explica que, pese a los conflictos que hay en la zona,  “no se ve más policía que antes”. “Aunque si los llamas vienen enseguida”, concede. El problema es que la actuación de los agentes se suele limitar a una charla con las personas que hayan causado el altercado. “Como nadie denuncia, pues no pueden hacer nada más”, matiza Yolanda.

Puntos concretos > En la asociación Centro Comercial Urbano Calle Barcelona consideran que el aumento de los conflictos en la zona se debe sobre todo a la permisividad de autoridades con “locales concretos” a los que suelen acudir los toxicómanos.
“Llevamos años peleando y denunciando para que la Policía Local o la Nacional actúen en un determinado punto, pero unos por otros y la casa sigue sin barrer”, afirma el presidente de la asociación, José Manuel Castro.
Castro descarta que el desalojo de Penamoa haya llevado a los toxicómanos a instalarse en la calle y espera que la desaparición total del poblado chabolista acabe “de una vez” con los problemas causados por el tráfico de drogas.


 

La afluencia de toxicómanos convierte la calle de Barcelona en un nuevo punto de conflictividad