Los críticos exigen la disolución de la Ejecutiva a la puerta de Ferraz

23/09/2016 El coordinador de la Interparlamentaria del PSOE-A, Antonio Pradas. Pradas apunta que "si eso fuera así habría que consultar los estatutos y la normativa interna" del partido ANDALUCÍA ESPAÑA EUROPA SEVILLA POL&Iac

Antonio Pradas, hasta ahora responsable de Política Federal del PSOE, acudió ayer por la noche a la sede socialista de Ferraz, donde no pudo entrar, para señalarle a la dirección encabezada por Pedro Sánchez que la Ejecutiva esta disuelta tras la renuncia de 17 de sus miembros y que su obligación es cumplir la ley.
En declaraciones a los periodistas a las puertas de la sede socialista Pradas recordó que minutos antes el secretario de organización, César Luena, había reconocido que se han producido 20 bajas de la Ejecutiva elegida en el último Congreso del partido, por lo que entiende que se cumple así uno de los requisitos establecidos en la normativa interna para que se disuelva la Ejecutiva Federal.
De ese modo, considera que el propio Luena es actualmente un “compañero”, pero ya no el secretario de organización del PSOE y que, de la misma forma, la Ejecutiva ya “no está ahora mismo legitimada” porque, como ha incidido, los estatutos “establecen que si se produce la baja de la mitad más uno de sus miembros, en ese momento, queda disuelta”.
Pradas, que esta tarde fue el encargado de entregar en la sede socialista el escrito con las diecisiete firmas de los dimisionarios, dijo que lo mínimo que se le pide a un socialista es que cumpla la ley y ha advertido a los afines a Sánchez que “ningún compañero tiene legitimidad para tomar decisiones”.
En esa misma línea, considera que esos dirigentes “deberían tener mucha responsabilidad a la hora de tomar” decisiones porque “no son leales”. “No son sujetas a la ley”, remachó el diputado del PSOE de Sevilla, que dijo acudir a Ferraz a decirle a Luena y a los responsables afines al secretario general “que se establezca la ley y la normalidad en el PSOE”.
Pradas continuó apuntando que, con la Ejecutiva disuelta, en el PSOE hay más órganos de funcionamiento, como el Comité Federal y la Comisión de Garantías. Ante este último los dimisionarios también presentaron sus firmas y su escrito y Pradas mantuvo que esta debe interpretar su postura y redactar un dictamen sobre los efectos de las dimisiones producidas. 
Pradas explicó que es una absoluta arbitrariedad que mañana se reúna la Ejecutiva del PSOE, porque ese órgano no tiene ninguna legitimidad para tomar decisiones y, centrándose en el “número dos” del PSOE, César Luena, dijo que no puede ser “juez y parte” ni tampoco reunir a una Ejecutiva que “ya no se puede convocar ni tomar decisiones sobre su propio destino”.
“Pedimos que se cumpla la ley y que se remita el informe correspondiente y que la Comisión de Garantías emita el informe correspondiente”, ha sostenido el socialista andaluz, a quien le consta que dicha comisión está “dispuesta a reunirse”.
Pradas recalcó que los compañeros que están “ahí dentro –en alusión al interior de la sede socialista– tienen que cumplir la ley”, punto en el que volvió a reclamar la reunión de la Comisión de Garantías para que ésta interprete el cumplimiento de las normas. “Para eso eso la eligieron los representantes de los militantes, no nos hemos inventado nada”, zanjó.
Pese a la situación vivida en los últimos días en el PSOE, el hasta ahora secretario de Política Federal aprovechó su comparecencia ante los medios para enviar un mensaje de “tranquilidad” a los militantes apelando también a sus compañeros de partido: “Somos gente sensata con una trayectoria política muy larga y sabemos que tenemos en nuestras manos el futuro de este partido”.
Por otro lado, Pradas explicó que ayer por la tarde, cuando estuvo en la sede socialista para entregar las firmas de los 17 miembros de la Ejecutiva que dimitieron, la dirección del partido le impidió el acceso a su propio despacho.
Con cierta amargura, el diputado recordó que pertenece al partido desde el año 1978 y que ayer ni si quiera le han dejado recoger los “objetos familiares”, entre ellos un retrato de su hijo, que decoraba la estancia. 

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