Reportaje | Obras y plazos, cuestión de vida o muerte para El Pasatiempo

02 mayo 2017 página 14 / 12 noviembre 2017 página 19 / 12 noviembre 2017 página 19 / 03 mayo 2018 página 17 Betanzos.- La actividad cultural Tiempo & Draw promovida por Salvemos El Pasatiempo, congregó a decenas de perso
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El Pasatiempo de Betanzos, el parque enciclopédico al que apuntó Luis Seoane y el anticipo del naif que señaló Carlos Martínez-Barbeito, es también la exhibición de los ideales de Juan María García Naveira. En 1893, a pesar de los obstáculos que encontró en los sectores más conservadores, el menor de “Os Subela” asumió el reto de desarrollar una actuación pionera en el país: un área de recreo a la manera de los grandes espacios urbanos del XVIII y el XIX siguiendo los criterios establecidos por hitos de la promoción pública como la Ciudadela de Barcelona. Detrás de su empresa, además del dinero ganado en Argentina, se situaron el compromiso y la voluntad de un indiano preocupado por el mundo, enterado y condicionado por los precedentes a la Gran Guerra. 

El Pasatiempo de Betanzos, que en 1900 hizo correr ríos de tinta, sigue de actualidad en 2018. Pero por razones bien distintas, las opuestas a las ansiadas por don Juan. Un visionario que apostó por la convivencia y la solidaridad, que evitó la discusión y la disputa, lo contrario que en la actualidad, con los políticos instalados en la invectiva, en la crítica constante al rival, a propósito de su obra, en proceso para ser declarado BIC. Porque cuando se cumplen 125 años del inicio de su construcción, la obra de los García Naveira agoniza mientras las distintas administraciones se “pasan la pelota” para eludir la responsabilidad de rescatar de una muerte casi segura un espacio que algunos consideran el primer parque temático de España. Un sitio único para el estímulo y el conocimiento que, a pesar de la imagen surrealista que proyecta, nació a educar, como complemento a las Escuelas García Naveira.

“Inoperancia”
Os Subela, el “alcume” con el que salieron con destino a Buenos Aires, ordenaron construir el parque hace más de cien años como una ventana desde la que sus convecinos se asomaran al mundo, pero hace menos de treinta que es propiedad del Ayuntamiento de Betanzos. El 1 de marzo de 1986, herederos de los Hermanos García Naveira y el entonces alcalde, Manuel Lagares, rubricaron la escritura pública para la adquisición de la “Finca El Pasatiempo”. 

Después de su acondicionamiento en los noventa y los intentos de revalorización posteriores, el parque entró en decadencia y, a estas alturas, la ciudadanía considera demostrada la inoperancia de las administraciones de unos y otros colores con El Pasatiempo.
Para el movimiento social que aspira a “Salvar El Pasatiempo”, cinco son los puntos negros que presenta en este momento: las cuevas, las barandillas, el Muro de los Azulejos, la pasarela metálica y el tristemente célebre estanque del Retiro.

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