“Tuve que convencer a mi mujer porque no quería que me presentara”

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Al final la convenció. El único político en activo de los que fueron investidos alcaldes en 1979, Ramón Rodríguez Ares, recuerda con cariño aquella campaña electoral y cómo se fraguó su candidatura. Uno de los grandes obstáculos no eran sus adversarios en las urnas, que también, sino que la barrera más difícil de salvar estaba dentro de su casa. “Mi mujer no quería que me presentara”, rememora 33 años después.

No obstante, accedió. Y así, Moncho, como es conocido desde siempre en Sada, pasó de la farmacia en la que trabajaba a un sillón de alcalde que no soltó en casi tres décadas.

Rodríguez Ares indica que fue la parlamentaria Victoria Fernández de España la que le vino a buscar en 1978 para ofrecerle la candidatura de Alianza Popular. Y él aceptó por dos razones fundamentales: el cariño del pueblo y su espejo político.

“Las únicas políticas que me gustaban eran las que proclamaba Manuel Fraga; era el más preparado y con carácter para gobernar”, afirma. Y así, el ahora primer teniente de alcalde, obtuvo mayoría absoluta con siete de los 13 concejales de la corporación. Su gobierno, recuerda hoy, aprobó un primer presupuesto de 30 millones de pesetas.

“Tuve que convencer a mi mujer porque no quería que me presentara”