Felipe González rechaza que se pacte con los que quieren “desguazar” España

González participó en la presentación de un libro sobre la trayectoria política de Rubalcaba | fernando villar (efe)
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El expresidente del Gobierno Felipe González avisó ayer al Ejecutivo de Pedro Sánchez de que no se puede construir un “proyecto de futuro” en España como “Estado nación” con partidos como ERC y Bildu, partidarios de que “se desguace” el país “con supuestos derechos autodestructivos de autodeterminaciones”. Además, reivindicó su derecho a seguir dando su opinión, y avisó de que no va a consentir que nadie le mande callar.

“Para mí no son interlocutores válidos”, afirmó en una entrevista en Onda Cero. “Yo no aceptaría su capacidad de interlocución porque va en dirección contraria de lo que pienso que es un proyecto de España democrático descentralizado y europeísta”, añadió.

En este sentido, alertó de que los partidos que como ERC y Bildu quieren la independencia no están interesados en que haya un proyecto que fortaleza España como un “espacio público compartido”, aunque reconoció la “coherencia” de estas formaciones en la persecución y la defensa de sus intereses.

En relación a la apelación que hace sobre todo Unidas Podemos de pactar con estas fuerzas al enmarcarlas dentro de una mayoría progresista, González defendió que precisamente “no es progresista querer romper España o dividirla”. De hecho, aseguró que se trata de planteamientos “reaccionarios”, ya se expresen desde la izquierda o la derecha.

 

Sentimiento de orfandad

Asimismo, el exlíder socialista confesó que a veces tiene “un sentimiento de orfandad” con la actual dirección del PSOE. “Ahora hay cosas que no entiendo y que creo que nos pasa a muchos y por eso esa no compresión y que a veces te preocupe e inquiete o ese sentimiento de orfandad representativa”, ha ahondado.

Además, criticó que, a su parecer, el PSOE tiene ahora “una infinita verticalidad”, y cada vez menos debate interno. “Hay una apelación a más participación y más democracia interna que se resuelve en la dirección contraria”, afirmó.

Sea como sea, aseguró que él va a seguir dando su opinión. “Hace 24 años que dejé el Gobierno y no represento a nadie ni pretendo, pero tampoco voy a consentir nunca que nadie me mande callar”, avisó, al ser preguntado por la respuesta de la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, a las críticas de dirigentes históricos del partido, afirmando que ahora es el tiempo de su generación.

En este sentido se pronunció también ayer la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, quien subrayó que la política ahora es “más compleja” que hace 20 años con un sistema de partidos “más plural”.

En este contexto, Calvo reiteró que la prioridad del Gobierno ahora es sacar adelante los presupuestos generales del Estado del año que viene.

“Todo el mundo tiene derecho a dar su opinión y faltaría más que Felipe González no la tuviera”, zanjó.  En esta misma línea, el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, ha defendido el derecho de Felipe González a expresar su opinión y que no le calle “nadie”.

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