La temporada de baño se alargará una semana a pesar de la epidemia

El verano se ha caracterizado por la tranquilidad en los arenales | patricia g. fraga
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Desde hace unos años a esta parte, es tradicional que la temporada de baño, que comienza a mediados de julio, cuando los socorristas pisan la playa por primera vez, y finalice dos meses después, se alargue una semana más para aprovechar el buen tiempo que suele reinar todavía por estas fechas. Es una posibilidad que siempre está contemplada en la mejora del contrato del servicio de socorrismo, pero este año, la aparición del Covid-19 hacía temer una temporada de baño más corta. Sin embargo, la concejala de Medio Ambiente, Esther Fontán, confirmó ayer que se mantendrá la fecha tradicional de finales de septiembre. 

Pero, en realidad, todo depende de la evolución de la pandemia y de las medidas que pueda adoptar la Xunta, dado que es el Gobierno autonómico el que ostenta las competencias sanitarias. Pero, como dice Fontán “si no hay una contraorden por parte de la Xunta, nuestra intención es celebrar la temporada de baño como en veranos anteriores: hasta el final”.  Sin embargo, no es un escenario probable, por lo menos en opinión de la edil, que entiende que “no debería suceder”, mientras se sigan manteniendo las debidas precauciones. 

Distanciamiento social 
Es conveniente recordar que el Ayuntamiento hizo una fuerte inversión para garantizar la seguridad en los arenales coruñeses, reduciendo el aforo e instalando semáforos para controlar la afluencia en función del espacio que dejaba libre la marea para permitir el distanciamiento social. Este nuevo método funcionó satisfactoriamente, a decir de las autoridades, aunque no sin que se produjeran roces entre los voluntarios en los accesos y el público, que a menudo se saltaba las restricciones. 

Esto obligó al Ayuntamiento a incrementar la vigilancia. Si en los primeros quince días de julio, los voluntarios habían estado prácticamente solos en los accesos, cuando regresaron para principios de agosto, coincidiendo con la llegada del turismo del exterior, pudieron contar con un apoyo mucho más cercano por parte de la Policía Local, sobre todo en los días de marea alta. 

Por lo demás, el mal tiempo reinante durante la última parte del mes permitió que agosto fuera un mes bastante tranquilo, manteniendo una tónica de un verano marcado por el coronavirus en el que apenas ha habido ninguna actuación de importancia, excepto una mujer que sufrió un fallo cardíaco en Oza, y a la que hubo practicar la reanimación cardiopulmonar. Ese incidente, junto el de un amago de huelga por parte de los socorristas, fue lo más señalado que ha ocurrido en las playas hasta ahora.

La temporada de baño se alargará una semana a pesar de la epidemia