El poder de sensibilizar que tiene un horno solar o un bidón que rueda como las maletas

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“Inventos solidarios” va más allá de la tecnología. La exposición que se puede ver estos días en el Muncyt abre una ventana por la que niños y mayores se cuelan para ver realidades que no entienden de agua caliente, ni tan siquiera de agua. 
La organización Ingenieros sin Fronteras pilota una iniciativa donde se pueden tocar y ver bombas de mecate, darse cuenta de que un bidón de plástico unido a un mango de acero puede solucionar muchas horas cargando litros al lomo o que una estructura de alumnio sirve de cocina para comunidades que no tienen luz ni electricidad. Y es que al otro lado de esa ventana existe otro mundo sin las comodidades del primero. 
Por eso, la ONG completa los inventos con talleres que buscan la reflexión. Cuenta Juan Domingo que a lo largo del fin de semana, tratarán de hacer ver a los niños opciones para no despilfarrar tanta agua. Las primeras tandas ya protagonizaron brainstormings donde se percataron de que quizás es mejor un plato de ducha a un baño o lo que se puede ahorrar si en las casas se instala una grifería con un caudal que tenga aire: “Non basta con amosar a tecnoloxía, tamén queremos ir até unha solución estructural”. 
Las actividades se enfocan al público infantil y si los de ayer manejaban juguetes fabricados con material reciclado, los que se acerquen hoy por la mañana al museo podrán ver cómo se construyen hornos solares o un filtro de áridos, que separe las bacterias del agua. 
En una hora, los participantes serán le darán forma a una bomba de mecate con poleas, una tubería y una estructura de madera para llevarse a casa una lección de consumo responsable con la que contagiar a sus padres y hermanos. También se subirán al escenario para representar situaciones cotidianas susceptibles de ser mejoradas. 
Los proyectos solidarios como el hippo-roller o la cocina solar K10 serán una escusa para descubrir la importancia de las pequeñas cosas. De la mano de un colectivo que lleva trabajando 23 años en países como Honduras. Explica Domingo que la delegación gallega, como las demás, se compone de psicólogos, educadores, periodistas, sociólogos y también ingenieros con la condición voluntaria de mejorar el planeta, yendo y viniendo, pero también sensibilizando a los que disfrutan de privilegios para que repartan más cachos del pastel.

El poder de sensibilizar que tiene un horno solar o un bidón que rueda como las maletas