Una treintena de instantáneas llevan al espectador a un París inmerso en la Navidad de 2003

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Tras un arduo trabajo para un proyecto fotográfico en el año 2002, el fotógrafo Manú Cordonié, recibió una invitación para viajar a París y tratar de desconectar. De ese viaje nació la exposición que se puede ver estos días en el club financiero Atlántico, hasta el 31 de octubre.

 “Me fui a París a descansar, no a fotografiar”, comenta Cordonié, pero aún así se llevó tres cámaras fotográficas. Durante su estancia conoció “un París distinto” conociendo a personas que los invitaban a sus casas, descubriendo, en definitiva, una ciudad en la que había que “estar integrado para saber cómo es”. Pero uno de los días, se hizo un recorrido en solitario por tres enclaves que él consideraba “relevantes”, la Torre Eiffel, el Louvre y Notre Dame. En ese momento, durante todo el día, se dedicó a tomar fotografías de estos lugares, pero desde su propia óptica.

El destino le abrió la puerta para conocer la Ciudad de la Luz en todo su esplendor, sumida en una mayor intensidad lumínica, debido a la época navideña en la que se encontraban. Tomó un total de 120 instantáneas durante ese día de Navidad y alguna formó parte de otros proyectos.

Pero las fotos de ese París navideño de 2003 quedaron archivadas, debido a la escasa calidad que daban los escáneres de la época. Hoy en día, tal y como explica Cordonié, son mejores, pero él necesitaba uno de “gama alta” para mostrar esas imágenes en todo su esplendor, un sueño “muy caro” que tardó varios años en poder cumplir.

Al final, en el club financiero se pueden ver en torno a una treintena de fotografías, dispuestas en cuatro grupos de cuatro tamaños diferentes. Las instantáneas están impresas en papel de algodón, de “máxima calidad” y con una “calidad magnífica”.

Itinerancia

La muestra se puede observar durante todo un mes, pero Cordonié no descarta que se pueda mostrar en otros lugares en el futuro. Entre otros, tiene “la puerta abierta” a una posible exposición en la capital española.

“Posiblemente, una vez la exposición sale y la gente la conoce, pues sí que la podría rotar, por ejemplo, por alguno de los otros clubes financieros que hay por Galicia, pero también hay otras salas de arte, asociaciones... en fin, una vez se rompe el hielo es todo mucho más fácil”, explica el autor de la muestra. “Yo ya llevaba diez años sin exponer, esto no tiene nada que ver con mi última exposición, que eran fotos de 24x36, pero este es un tema muy distinto, pero la verdad es que estoy muy contento, porque una vez colgadas, la sala ha quedado muy bonita”, señala Cordonié.

Una treintena de instantáneas llevan al espectador a un París inmerso en la Navidad de 2003