“Nunca miré hacia dónde soplaba el viento para hacer un disco”

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09-1

  entrevista de marta garcía márquez

carlos goñi (revólver) - cantante y músico

Goñi presenta el 6 de mayo “Argán”, que titula como el aceite que se extrae en Marruecos y que utilizó para cocinar el álbum durante cuatro años.
—Llega al teatro Colón con un disco recién salido del horno, “Argán”.
—Será el tercer concierto de la gira, así que todo lo que tiene que fallar ya lo habremos solucionado para entonces. Comenzamos este fin de semana en Cádiz.
—¿Sigue poniéndose nervioso cuando presenta un nuevo trabajo o la experiencia le hace vencer el miedo escénico?
—Mentira falsa. Cada gira que sumo me pongo más nervioso y me dura mucho más tiempo.
—¿Qué es lo que aportan los ritmos marroquíes a Revólver?
—Mucho, muchísimo. Personalmente, ocurra lo que ocurra con el disco, yo ya he salido ganando porque he crecido como persona después de vivir una experiencia de cuatro años. He descubierto un país y una cultura maravillosas y que las sonrisas son gratis. Allí son mucho más dulces y educados que nosotros, eso es lo que he podido observar.
—¿Estuvo cuatro años viviendo allí?
—Han sido cuatro años de muchos viajes a Marruecos y tres semanas de grabaciones para después acabarlo en Valencia. Estoy convencido de que he hecho dos o tres amigos allí de los que duran toda la vida.
—Vamos que no hizo como muchos que van con una lista de canciones y las graban en un país exótico y listo.
—No, porque además fue un asunto que empezó a revolotear sobre mi cabeza antes de “21 gramos” pero que no sabía cuándo lo podía llevar a cabo. Tenía mucho que aprender. Fueron cuatro pero podían haber sido seis años. Me tuve que enfrentar y construir algo nuevo. Está claro que sería más fácil llevar seis canciones escritas y grabarlas allí, pero tuve que comenzar desde la base porque desconocía como iba a funcionar la voz de un mundo a otro y no quería que fuese un pastiche.
—Fue necesario armonizar el conjunto. Hacerlo masa.
—Tuve que aprender una serie de claves, cómo era su música y, aunque los arreglos los traje de casa, en Marruecos trabajé con ellos hasta que empecé a construir y añadí las aportaciones de la música norteafricana.
—Sin duda, será un álbum que sorprenderá a sus seguidores.
—No estoy de acuerdo con los que dicen que el Revólver auténtico era el de antes, porque en realidad es lo que se me ocurre hacer en el momento y con lo que me siento a gusto. Ahora mismo estoy contento entre la cultura magrebí  y cualquier cosa es tan Revólver como el del principio. A mí, cuando alguien me dice que en 20 años no ha cambiado nada, le digo: “Pues has perdido el tiempo”. Lo que he hecho en este tiempo pertenece ya a mi vida como antes lo hicieron otras cosas.
—Decía antes que ha tenido que aprender mucho.
—Por lo menos lo intento, además, soy curioso hasta la extenuación. Me parece una tarea fundamental para todos los días.
—¿Cuál es la fórmula de Revólver para aguantar más de 20 años juntos?
—No lo sé pero también sé que nunca miré hacia dónde soplaba el viento para hacer un disco. Podría decir que incluso todo lo contrario. Intento dormir a gusto todos los días y tampoco engaño a nadie. Solo quiero que el público aprecie mis canciones de la misma forma que yo hago mis discos porque ellas se convierten en éxito solo cuando los espectadores los escuchan.
—En este trabajo, toca varios instrumentos. ¿Alguno que destacar por encima del resto?
—El mandolute argelino. Este instrumento fue fundamental. Tenía ya los arreglos escritos pero cuando me llegó a casa, no me lo podía creer. El disco se me abrió de par en par y pensé: “Ahora sí que lo tengo”.
—¿De qué habla Carlos Goñi desde Marruecos?
—Las canciones salen de lo que conoces y hablo sobre la inmigración, no tanto de la xenofobia y sí de las religiones, de este tipo de cosas estúpidas que nos separan. De las relaciones entre las personas, que, a veces, se quieren y, a menudo, se odian. No se soportan.
—Supongo que no se olvidará de los grandes éxitos.
—Serán dos horas y media de espectáculo donde tocaré siete temas nuevos y el resto serán del resto, porque cuando llevas tanto tiempo, la gente te va a ver no por el último trabajo, sino por toda tu carrera.
—¿Contento de venir a Galicia?
—Siempre. Mira que voy poco y mira que me gusta pero está tan lejos, ¡coño!


 

“Nunca miré hacia dónde soplaba el viento para hacer un disco”