“No dejó de tener el deseo de expresar sensualmente la luz”

La comisaria señala que tierra adentro, Sorolla fue más profundo
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Prueba de que la exposición que plantó en la Fundación Barrié despierta curiosidad es que se alarga como un chicle hasta el 12 de marzo y con ella, los paisajes de Castilla donde Sorolla es más profundo. Acorta la pincelada y conecta con la sequedad de los campos hasta el punto de que la luz, dice la especialista, expresa más todavía que cuando se cuela entre las olas. La comisaria de “Sorolla tierra adentro” celebra la prórroga que le dan desde la entidad a un conjunto de piezas que lucen más que en Madrid, su anterior parada, por el diseño de una sala donde no está el pintor de las playas ni de las luces mediterráneas: “Es otro, pero con la misma marca experimental”, que “por su concepción moderna y éxito internacional” llegó más lejos que el resto de realistas de su tiempo.
Y es que “aparte de todo, tenía un márketing fantástico. Su pintura lúcida entra fácil por los ojos porque conocía mucho todo ese aprendizaje en Europa”. Carmen Pena contará mañana a las 20.00 horas en la sede de Los Cantones la forma de ser de un pincel que “no dejó de tener el deseo de expresar sensualmente la luz”.
Se fue hasta Castilla como los demás como una forma de restablecer una nueva imagen del país. Derrocar la anterior que se relacionó con la época isabelina. No interesaba así que se levantó otro telón con un paisaje del que antes se huyó y que sirvió entonces de marca diferenciadora de un territorio que se alió a lo decadente. Sin embargo, a Sorolla “la expresividad de la luz siempre lo delató”. Sin playas, “es más intenso y profundo, entra como en el alma del paisaje, lo hace original”.
Y aunque los del 98 lo criticaron por ser demasiado positivo cuando el nacionalismo liberal pedía otra cosa, la especialista cuenta que él también se implicó, primero con el regionalismo de Blasco Ibáñez: “Ilustra la primera partitura del himno valenciano” y después con la Institución de Libre Enseñanza, “donde se hace amigo de investigadores” y Aureliano de Beruete le abre una ventana al paisaje mesetario que hoy ofrece la Barrié, arropado por otros como el granadino, el verde asturiano y el vasco. Sin figuras ni reflejos del agua. Solo tierra adentro. Para afilar más si cabe al sentimiento.

“No dejó de tener el deseo de expresar sensualmente la luz”