La refinería tiene la última palabra del PGOM en dos kilómetros a la redonda

el desarrollo del entorno de la refinerã­a dependerã¡ de las cautelas que establezca repsol en su anã¡lisis de riesgos javier alborã©s
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De acuerdo con los plazos marcados por el Ayuntamiento, la Xunta debería darle el visto bueno definitivo al nuevo Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) en el primer trimestre de este año. Por el momento, en el gobierno local no se atreven a dar una fecha para la entrada en vigor de un documento que introduce cambios con respecto a la versión que se ratificó en agosto del año pasado. Entre ellos destacan las condiciones que afectan al desarrollo de los polígonos que bordean a la refinería, como la Cantera de Mesejo, Penamoa, A Silva, la Ciudad de la Tecnología, O Portiño, San Pedro de Visma y hasta Vío.

Su ejecución queda pendiente de las cautelas que establezca Repsol en su análisis de riesgo para la zona, que llega a abarcar un radio de más de dos kilómetros. Así, en el volumen de cambios del PGOM se hace referencia a las modificaciones que deberán aparecer recogidas en la versión definitiva del Plan General, y que siguen las directrices del dictamen técnico que encargó el Ayuntamiento para planificar el desarrollo de los ámbitos afectados por le Plan de Emergencia Exterior del polígono industrial de A Grela-Bens.

En el mismo se especifica que la Cantera de Mesejo queda dentro de la zona de alerta, por lo que la vivienda y los usos comerciales deben “ser sometidos a cautelas”. En A Silva se limita el suelo a uso industrial, salvo “que se redacte unha Análise Cuantitativa de Risco (ACR) que xustifique outros usos”. En el caso de Penamoa, el dictamen técnico “desaconsella” el parque urbano y las zonas de uso terciario para la zona. Para la Ciudad de la Tecnología no se permite el uso comercial y, en San Pedro de Visma, “debe incluirse a necesidade de someter a urbanización da zona a un estudo de riscos”, al encontrar en el ámbito afectado por la zona de alerta.

Destacan las modificaciones que afectan al Museo de la Automoción e Historia, ubicado en el parque de Bens. En el informe de cambios se asegura que el dictamen de la refinería no contempla para la zona el uso de museo, al quedar afectado por el ámbito de protección por accidentes de la refinería, y se deja en el aire la ubicación definitiva de las instalaciones. La infraestructura, que ocupará un edificio con una altura máxima de cinco plantas, estaba previsto que se desarrollase de acuerdo a un convenio del Ayuntamiento con la Fundación Jorge Jove. El proyecto incluía dotaciones al aire libre, con pistas de formación y también para demostraciones.

La refinería tiene la última palabra del PGOM en dos kilómetros a la redonda