La clerecía gallega, muy importante y combativa durante los años que duró la guerra liderada por Napoleón

El Ideal Gallego-9999-99-99-999-c1cce371
|

Continuando con la historia de los numerosos clérigos que sobresalieron en una época muy complicada hallamos, entre otros, a los siguientes:

De Borja Acevedo y Pola
Militar y carmelita, natural de Vigo (1763), entra a una edad muy temprana a servir de cadete en las Guardias Españolas y con solo 20 años ya es capitán del cuerpo. Se halla en el sitio de Gibraltar en 1783 y, por motivos que se desconocen, abandona la carrera militar, abrazando la vida monástica y austera de los Carmelitas Descalzos, en el convento del Desierto de las Batuecas. Durante la guerra, todos los frailes abandonan aquel convento, bien para tomar las armas o de refugio en otros lugares, lejos de la presencia francesa. Pero Acevedo se queda en aquel lugar durante los seis años que dura la contienda sin que, en todo este tiempo, nadie le interrumpa en su solitaria oración. Acabada la guerra, y restituidos los monjes a aquel convento, se retira a una ermita construida en el tronco de un viejo alcornoque. Pese a extinguirse el convento de las Batuecas, este cenobita siguió viviendo en su ermita con una ejemplar austeridad hasta el año 1838 en que fallece.

Fray Melchor Acuña
Franciscano y patriota gallego, que lucha al mando de su partida contra los invasores franceses en Galicia en 1809, será proscrito mediante una proclama dictada por el entonces director general de Policía de Santiago puesto que ocupa por mandato francés, Bazán de Mendoza.

Antonio Javier Álvarez
Teólogo, nacido en A Pobra do Broullón (1777), fue presidente de la Academia de Sagrada Teología e intervino en el alistamiento del Batallón Literario. Obtuvo la Cátedra de Teología Escolástica en 1816 y fundó el semanario “El Sensato”, cuyo primer número apareció el 10-8-1811, de ideas absolutistas. Fallece en Santiago en 1845.
       
José Bentín
Dominico, natural de Beade (1769), con apenas 15 años ingresa en el convento de San Esteban de Salamanca para dedicarse más tarde a la enseñanza como lector de Filosofía y Teología. Es nombrado prior de los conventos de Tuy y Salamanca y cofundador del diario compostelano “El Sensato”, en 1811 de tendencia absolutista, desde cuya tribuna mantuvo graves polémicas contra los liberales. En 1823 formará parte de la redacción de “El Restaurador” de Madrid, por su actitud mostrada contra los franceses, Fernando VII le concede una pensión de 400 ducados anuales. Fallece en Salamanca en el año 1846.
      
Vicente y José Aldao y Castro 
Ambos hermanos, religiosos del siglo XIX,  escribieron una obra en conjunto que publicaron en 1802. Vicente era entonces cura titular de Santa María de Salto, en la iglesia y convento de San Felipe el Real, mientras que José era párroco de Santa Eulalia de Vilacoba en la iglesia del Real Convento de Señoras Comendadoras de Santiago. Vicente es autor de la obra “Del Excmo Sr. D. Pedro Caro Y Sureda, Marqués De La Romana”. Tributo nacional que paga Vicente Aldao y Castro (Santiago, 1811) y de “Fernando VII, el más amado”. Era un fiel  defensor del absolutismo monárquico español.

Francisco Alonso
Presbítero de Santa Cristina de la Ramallosa, del siglo XIX, tiene una participación muy activa en el cerco y liberación de Vigo en poder francés, los cuales se rinden a los ingleses cuyos barcos estaban fondeados en la bahía y no a los sitiadores españoles.
       
Mauricio Alonso 
Capellán de Cabral, héroe guerrillero del siglo XIX que participa en el cerco y reconquista de Vigo,  en 1809, frente a las tropas francesas de ocupación
       
Francisco Alonso Muiños
Párroco de Forzanes que participa en la guerra de Galicia en 1809 y junto a otros párrocos de la zona estará presente en la defensa de Pontecaldelas, en cuya gesta logran poner en fuga a un enemigo muy superior en número y a los cuales causan notables bajas.
       
Juan Rosendo Arias Enríquez
Clérigo y guerrillero, se le conoció como “O Abad de Valladares”, estudió en Monforte de Lemos. Ordenado cura en 1780 se le destinó a la parroquia de San Andrés de Valladares, próxima a Vigo. En febrero de 1809, las fuerzas francesas ocupan la plaza de Vigo y Rosendo, desde su púlpito, anima a los feligreses a luchar contra el invasor. Rosendo toma el mando de todas las fuerzas con el oficio de comandante general en jefe y se verá asistido por unidades enviadas por su primo, Martín Enríquez, así como de refuerzos que proceden de la comarca del Morrazo y de Cangas. En el mes de marzo de ese año se acuerda un plan de rendición y el día 19 se le hace llegar a los franceses. Rosendo alcanzará una gran popularidad y será nombrado gobernador de la plaza rendida.

Descendiente de la casa de los Mourelos, Abad de Valladares y comandante general de las fuerzas gallegas que ocupó la plaza de Vigo a los franceses y canónigo de Santiago, será condecorado en 1811 con el título de Caballero de la Orden de Carlos III.
     
Nicolás Bazares Abeledo
Se trata de una persona muy culta y de ideas progresistas, nacida en Jubia (Ferrol). Fue diputado en las Cortes de Cádiz y se identifica con las necesidades del pueblo y estudió sus costumbres. Además, organizó las guerrillas que lucharon contra el invasor francés, participando en los encuentros al frente de sus feligreses.    

Manuel A. Blanco y Roubín 
Se trata quizás de un personaje de los más inquietos que dio la iglesia de Galicia en la primera mitad del siglo XIX. Con motivo de la guerra de la Independencia, como un liberal convencido lucha incansablemente contra los franceses. Participará en las batallas de Ponte Sampaio, Vigo y otras en 1811. Cuando se reinstaura el absolutismo será perseguido por sus simpatizantes en 1814 y acusado de liberal y constitucionalista. Será procesado, condenado y encerrado en la cárcel de la Corona de Madrid, permaneciendo en ella hasta el triunfo liberal de Riego en 1820.

La clerecía gallega, muy importante y combativa durante los años que duró la guerra liderada por Napoleón