Las dos versiones de Os Caneiros vuelven a convivir en el Mandeo

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En los últimos años, a Os Caneiros le surgió una peligrosa rival: inexperta, pero arrolladora, casi incontinente, adicta al desorden y a los excesos... y en la misma orilla del Mandeo. La primera de las dos romerías del Mandeo es siempre la del sobresalto e infiere
una clara victoria del “enemigo” sobre las tropas betanceiras, a pesar de las molestias, demuestran un ánimo a la altura de las copas de los árboles que, dispuestos a conciencia, dan sombra a las miles de “almas” que, desde mediodía, invaden este espacio para la inmoderación a menos de cuatro kilómetros de Betanzos.
Os Caneiros, centenaria en historia y milenaria en asistencia, arrastra a toda una ciudad hasta el Mandeo, a reencontrarse, a pie o en barco, con San Xiao, Os Ánxeles, O Regueiro, donde los patrones agudizan al máximo los sentidos, y on la A Curva do Espello. Hasta San Vicente de Armea,  en Coirós. Es en este punto donde la celebración rompe con la naturaleza para ofrecer escenas comparables a las de cualquier “macrobotellón” urbano, donde el desorden ahoga la tradición, y los menores toman el control de Os Caneiros. Las dos versiones trataron, una año más, de convivir en una de las citas más esperadas del verano en As Mariñas. Lo consiguieron en las aguas, pero resultó misión imposible en el campo, donde volvió a correr el alcohol, por dentro y por el aire, ingerido o disparado, con inmersión incluida en el “esteiro” del Mandeo. 
Desde Protección Civil indicaron que no se registraron incidentes de consideración, salvo cinco traslados por intoxicaciones etílicas, varios cortes y torceduras, y otra persona al que en el PAC de Betanzos derivaron al Chuac por un problema cardíaco. l

Las dos versiones de Os Caneiros vuelven a convivir en el Mandeo