Una pieza de la que Díaz Pardo quedó muy satisfecho

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  Felipe Criado guarda en el armario esta pieza sobre Díaz Pardo. La pintó en 2010 después de tomar apuntes cada vez que comía con su amigo en el comedor de O Castro. Fue así como trazó los bocetos de esta obra de gran tamaño que, de momento, no ha sido expuesta en ninguna muestra del artista. El pintor afirma que Díaz Pardo quedó muy contento con el retrato. Le gustó mucho, recuerda. Pero lo cierto es que no se lo ha ofrecido a nadie. La composición ofrece a un hombre tranquilo vestido de traje y sentado, que sostiene entre los dedos índice de la mano derecha y anular de la mano izquierda, un poliedro octogonal que no es más que su personalidad abierta. Son las caras de Díaz Pardo entregado a las artes, al compromiso y al avance de un país que recibió un gran empujón cuando Seoane y el galleguista decidieron formar un equipo desde la diáspora y trajeron en la maleta una idea de modernidad. Para hacerla real en base a unos moldes.

Una pieza de la que Díaz Pardo quedó muy satisfecho