Las fosas comunes y las avalanchas agravan la tragedia que sufre Indonesia

DNG02. DONGGALA (INDONESIA), 01/10/2018.- Fotografía cedida por la Agencia Nacional de Búsqueda y Rescate (Basarnas, en indonesio) que muestra a varios miembros del personal de rescate mientras cargan con el cuerpo de una víctima mort
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Las autoridades indonesias anunciaron el entierro de las víctimas mortales del tsunami y el terremoto del viernes en fosas comunes en las afueras de Palu, no lejos de un pueblo donde centenares de personas quedaron sepultadas por avalanchas de barro.
Los funestos anuncios continúan aumentando la tragedia en la provincia de Célebes Central y su capital, Palu, donde los muertos superan los 800 y donde se sufren cortes en el suministro de luz, escasez de alimentos y gasolina y menos personal del necesario para asistir a los afectados. Una muchedumbre de curiosos marca el fin de la carretera a causa de grietas demasiado amplias para ser sorteadas y causadas por una marea de barro que ha arrasado también decenas de casas.
“Al parecer ya han llegado oficiales de la agencia de búsqueda y rescate, pero no están aquí todavía”, dijo Sihabudin, que trabaja para la agencia tributaria indonesia en Palu. “Las carreteras se han convertido en polvo”, añadió el indonesio ante la montaña de barro donde las autoridades dijeron ayer que podría haber “centenares de personas enterradas”.

Enfermedades y epidemias
En el caso de las fosas comunes, situadas en un cementerio de la capital provincial, la razón ofrecida por las autoridades que comenzaron ayer los enterramientos es la prevención de enfermedades y epidemias.
El terremoto ha causado 844 muertos, 821 en Palu, 12 en Parigi Moutong y 11 en el distrito de Donggala, según los últimos datos oficiales, aunque el registro del puesto de comandancia militar en la capital provincial alcanzó ayer más de 900 muertos.
La lista se completa con 90 desaparecidos, 632 heridos y 48.000 personas atendidas en más de un centenar de centros de acogida. El día de la tragedia, al menos un millar de personas se encontraban a punto de participar en un festival cultural en una playa de la isla de Célebes cuando les sorprendió el devastador tsunami, sin que se activaran los sistemas de alerta temprana debido a que dejaron de funcionar hace años. Tras el feroz tsunami que en 2004 causó unos 280.000 muertos en naciones bañadas por el Océano Índico, las autoridades indonesias colocaron 22 boyas con sensores de alerta de movimientos sísmicos en sus costas gracias a donaciones, incluidos 45 millones de euros del Gobierno alemán. En el aniversario de la tragedia en 2008, el entonces presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, supervisó en Manado, en el norte de Célebes, un simulacro de alerta de tsunami en el que participaron 5.000 personas.
Sin embargo, algunas de las boyas fallaron en el año 2010, cuando un tsunami causó 272 fallecidos en las islas Mentawai y otra vez en 2016 durante un terremoto frente a las costas de la isla de Sumatra que finalmente no causó olas gigantes.
El portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), Sutopo Purwo Nugroho, dijo el domingo, dos días después del seísmo y tsunami en Célebes, que el sistema de alerta de tsunamis no estaba operativo desde hace 6 años debido a la falta de fondos y mantenimiento. l

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