El temporal obliga a cerrar playas, parques e instalaciones al aire libre

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El temporal de ayer se encontró con media ciudad cerrada: el Ayuntamiento había decidido prevenir cualquier posible daño ante la alerta naranja emitida por la Xunta y clausuró el acceso de parques y zonas arboladas de la ciudad, así como las playas, dado que en mar el peligro del temporal se elevaba a rojo. También se cerró el poblado navideño de Papa Noel, en María Pita (la tercera vez en poco más de una semana) y a partir de las ocho y media, incluso la ciudad deportiva de la Torre de Hércules.
Las autoridades se prevenían así de un posible cambio en al dirección del viento, que durante toda la tarde estuvo soplando desde el sur. Las rachas no fueron muy fuertes, aunque llegaron a superar los ochenta kilómetros por hora, pero los servicios de emergencia temían los efectos que podía el temporal en su máxima expresión, entre la medianoche y la una y media de la tarde, cuando se esperaba que la fuerza del aire superaba los cien kilómetros por hora. Sin embargo, las previsiones más optimistas señalaban que el temporal coincidían con la hora en la que la marea se encontraba en su punto más bajo, por lo que no era de temer que el oleaje invadiera el Paseo Marítimo.
Donde sí se dejó notar el temporal fue en dos de las arterias principales de la ciudad, la ronda de Nelle y la de Outeiro, donde la fuerza del viento arrancó ramas e hizo zigzaguear a más de un coche. En  A Grela, los bomberos acudieron a retirar una plancha que se había desprendido del techo, y tuvieron que acudir poco después detrás del Carrefour para retirar un letrero que se había soltado de sus anclajes. En la avenida de Hércules, se desprendieron varias cornisas a la altura de su número 94, pero a pesar de todos estos incidentes que salpicaron la jornada, fuentes municipales la calificaron de “normal, casi como un día cualquiera”, sobre todo teniendo en cuenta de que se había anunciado una alerta roja.

Victoria sin escala
Como era de esperar en un fenómeno meteorológico que provenía del Atlántico, el temporal también afectó al crucero que tenía previsto atracar ayer en la ciudad. El “Queen Victoria”, el penúltimo transatlántico del año que se esperaba en A Coruña, no entró en la bahía porque el mal tiempo le impediría llegar a su siguiente destino, Arrecife, Lanzarote, de manera que siguió su rumbo. Lo mismo pasó hace días con el “Black Watch” en la que iba a ser la última escala doble del año y pendiente está el “Aida Sol”. Su escala está prevista para el viernes y supondría el cierre a la campaña de cruceros de 2013.
En cuanto a qué pasará en tierra, las autoridades esperan que  hoy la ciudad amanezca un poco desaseada, con tejados dañados, ramas rotas en algunos árboles y quizá algún cartel arrancado, pero sin daños de consideración. Todo dependía, en realidad, en si el viento mantenía la misma dirección en la que había soplado o si se mostraba caprichoso.

El temporal obliga a cerrar playas, parques e instalaciones al aire libre