SADA - “Había ministros que querían copia de las cuartetas que escribía en mi época de senador”

Moncho RodrÝguez Ares 160223-01_17503494
|

Ramón Rodríguez Ares, Moncho, acude al local de su grupo municipal, el PDSP, todos los días durante al menos una hora. Allí le gusta atender a los vecinos, como siempre ha hecho, recuerda. Las casi tres décadas que ha estado al frente del Ayuntamiento de Sada le dan una perspectiva de la que solo él goza en estos momentos. Ahora, sin ninguna responsabilidad de gobierno, solo pide que se actúe con la vocación que asegura él siempre tuvo como servidor público.

¿Cómo es su día a día? 
Muy activo. Atiendo las cosas de mi finca, de mi huerta, de mis plantaciones, mi tabaco, las podas... todo este tipo de cosas. Y luego vengo hasta el Ayuntamiento, recibo a algunas personas e intento echarles una mano, que es mi vocación y lo que hice siempre. Luego a las 13.30 me voy a tomar un vino... pero uno solo, ¿eh? Y luego voy a comer a casa y por las tardes leo, escribo... Acabo de escribir un librito sobre la planta nicotiana.

El tabaco le dio un buen susto hace no mucho... 
Bueno, el susto me lo dio el butano que tenía abierto y fue un descuido. Menos mal que la bombona la había cerrado antes de encender. Aún tengo secuelas, sobre todo en la mano y me duele aún. Tuve una suerte de que no volara la caseta con todo... Fue tremendo.

¿Sigue escribiendo cuartetas? 
Sí, hago cosas. Muchas las guardo, no salen a la luz. Son sobre temas políticos, de cómo van las cosas, de los líderes que están ahora en la cresta de la ola, como Pedro y Pablo y toda esta gente. Ya las hacía cuando estaba en el Senado, criticando cosas que no era razonable debatir en la Cámara Alta como el síndrome de la clase turista... Hacía siempre unas versiones jocosas que tenían mucha aceptación, incluso los ministros de aquella época me pedían hacer copias. Firmaba con el pseudónimo El Druida. Editaron muchas de mis cuartetas en una publicación que hacía el Senado al final de cada legislatura.

Ahora que habla de los órganos de la política nacional, ¿cómo ve la situación actual? No se parece mucho a lo que usted vivió...
No, qué va. Aquello era mucho más suave, más dulce... Había debates, pero no esta agresividad, ni estos insutos. Un candidato a la Presidencia del Gobierno no puede llamar a otro indecente. Me parece que las cosas se pueden arreglar con otro talante y no de esa manera tan agresiva. Y ya ves el giro que están tomando las cosas, con estos grupos que hay tremendamente radicales, secesionistas y populistas... Quién soy yo para decir nada de eso, pero a mi juicio todo lo que está pasando es un sarampión que se acabará. No sé por qué no se toma en cuenta todo lo que está pasando en Grecia, en Venezuela. Yo estoy cansado de esto, cuando salen cosas de estas en la televisión pongo otra cosa porque el debate es el mismo de todos los días y aburre. Yo lo veo muy mal, muy mal. Aquí lo que se busca es el poder y no aprecio la vocación de servidores públicos. A Rajoy sí le veo una persona honesta y servidor público, pero al resto no, de verdad que no. Hay que tener vocación y humildad, que es lo que procuré tener yo toda mi vida de dedicación al pueblo.

¿Qué balance haría de toda esa dedicación? 
Fui un pionero en el sentido de que hice de Sada todo lo que es hoy. No tenía ni una instalación deportiva. Por no tener, prácticamente no había ni traída de aguas, ni alumbrado, la zona de As Brañas... Los que han venido después solo tienen que ocuparse del mantenimiento. Y todo fue gracias a la pura gestión de atender a la gente con esa vocación. Creé los servicios sociales y el que hacía de servidor social era yo.

¿De qué está más orgulloso? 
De muchas cosas. Del puerto deportivo, del paseo marítimo, de los servicios sociales, las instalaciones... De todo lo que se hizo con ese afán de servir. Pero no quiero colgarme medallas y eso que tengo algunas de varios países americanos.

Digamos que le dio forma al pueblo.
Lo que hicimos fue ampliar el pueblo de tal manera que la calidad de vida de Sada se considerara como lo mejor de las Mariñas y que en Galicia tuviera un estatus de que era un sitio agradable, con una gente encantadora, simpática.

Sada es un sitio, a diferencia de otros municipios de la comarca, que tiene mucha gente natural de aquí.
Sí, y además hay mucha gente que vino de fuera hace muchos años, se quedó y se integró, y los hijos ya nacieron aquí. Es un pueblo donde tenemos esa identidad.

Le preguntaba antes por cómo había cambiado la política a nivel nacional. Pero, ¿y la local?
En 1979 –cuando Rodríguez Ares salió elegido alcalde en las primeros comicios locales– todo era nuevo, nunca habíamos tenido elecciones democráticas y era ilusionante. Era un honor salir elegido por tus convecinos. La situación no tenía nada que ver con la de ahora, se carecía de todo. No teníamos ni presupuesto porque se dependía de la Diputación y del Gobernador Civil. Las leyes de aquella época hacían que los ayuntamientos no tuvieran apenas competencias.

¿Cómo se las apañaba? 
Gobernar fue muy complicado, sobre todo hasta 1985, que se aprobó la nueva ley de régimen local y ya teníamos más competencias. Se trabajaba de otra manera, ya teníamos impuestos... Con eso íbamos poco a poco, aunque arrancar costó. Pero había ganas y eso era importante.

¿Esa primera etapa fue la más difícil como alcalde? 
No, pero porque la gente estaba concienciada de que vivían así. No es como ahora, que si se levanta una baldosa se arma un follón. Antes no te hacían un escrache ni nada de eso.

SADA - “Había ministros que querían copia de las cuartetas que escribía en mi época de senador”