La defensa de Porto cree que “no hay pruebas” ni “móvil” y dice que el asesino está “ahí fuera”

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El abogado defensor de Rosario Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren, sostuvo ayer que “no hay pruebas” ni “móvil” que vinculen con el crimen a la madre de Asunta y citó otros casos conocidos –como el Wanninkhof, el de Eva Blanco o el de Ciudad Lineal– para poner en duda las conclusiones de la investigación y decir que el verdadero asesino de la niña está “ahí fuera”.
En sus conclusiones, Gutiérrez Aranguren describió a una Rosario Porto a la que “se mancilló su honor sin derecho alguno” intentando “crear un ambiente hostil” contra ella cuando “no había ninguna prueba de cargo” y partiendo de “un error de bulto inicial” en la instrucción.
“Rosario Porto ya perdió todo lo que tenía que perder”, dijo el letrado, que describió que en prisión “no hace más que llorar” y dijo a los jurados que, “si la exoneran” de responsabilidad, su vida fuera de la cárcel “no va a ser un camino de rosas”.
Frente a esta “falta de pruebas” y tras recordar la necesidad de preservar la “presunción de inocencia”, el abogado recordó a los jurados el caso Wanninkhof, en el que Dolores Vázquez fue condenada erróneamente por un jurado popular y después exonerada cuando se localizó al verdadero asesino.
Para Gutiérrez Aranguren, la idea inicial de que “fueron los padres” no permitió analizar la posibilidad de implicación de otra persona. “La investigación se centra en una línea determinada y se dejaron sin investigar otras vías que creemos que habrían arrojado un resultado más satisfactorio”, apuntó.
En esta línea, y tras volver a criticar la coartada de la que dispone el hombre cuyo perfil genético fue localizado en la camiseta de la niña en Madrid, Aranguren señaló que la “memoria de Asunta merece más detenimiento, no tanta ambigüedad y dar con el culpable”. “Hay alguien ahí, fuera, suelto”, resumió.
Asimismo, recordó al jurado que “las garantías son fundamentales” y que el derecho a la presunción de inocencia, además de jurídico, es “ético”. “Es mejor que haya una persona culpable en la calle que un inocente en la cárcel”, incidió, para pedir después que “prescindan de perjuicios”, ya que “los perjuicios rellenan aquello que no encaja”.
Según contó el letrado, las “primeras sospechas se centran sobre Rosario” porque a la policía “le parece precipitada la denuncia”, aunque defendió que los padres llevaban “desde las 19.00 horas sin saber nada de la niña” y estaban “francamente preocupados”.
No obstante, el abogado no entró a analizar la explicación a los repetidos episodios de sedación y atribuyó a la depresión prolongada que padecía la madre las “lagunas de memoria” y la falta de información de estas situaciones, de las que “no fue advertida”, aseguró.
También cuando denunció la desaparición de su hija Rosario Porto se encontraba en “situación de shock” y mostraba “problemas de memoria reciente”, algo que provocó, defendió, que dijese que la niña había quedado en su domicilio y no en la calle, ya que “tenía plena convicción de que, cuando la niña pide volver a Santiago, es porque va a estudiar”.
Aranguren puso en duda que un asesinato que la acusación considera “planificado” presente esta cantidad de indicios. En este sentido, dijo que aspectos como llevar a la niña a clase con síntomas de sedación si efectivamente se ha drogado, quitar las alfombrillas traseras del coche pero dejar las de delante u olvidar las cuerdas junto al cadáver y en la casa de Montouto es “algo que raya la subnormalidad”.
Asimismo, aseguró que si Porto llevase el cadáver en el suelo del vehículo a su salida de Montouto “no se habría parado a hablar” con sus vecinos y los perros que estos estaban paseando, aventuró, habrían “ladrado”.
El abogado evidenció todas las pruebas practicadas que no han podido ser concluyentes, como la de la tierra o la de las cuerdas, aseguró que si la niña hubiese sido asesinada en la habitación de Montouto y “hubiese vomitado”, este resto tendría que aparecer en alguna parte.

La defensa de Porto cree que “no hay pruebas” ni “móvil” y dice que el asesino está “ahí fuera”