Confiesa que es traficante para ocultar a su esposa que en realidad consumía

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m. pérez > a coruña

  Al procesado lo sorprendieron en Penamoa, con 23 bolsitas con cocaína en septiembre de 2009 y ayer fue llamado a declarar en la sección primera de la Audiencia Provincial. Subido al estrado, aseguró ante el juez que los testimonios que prestó ante los agentes que lo detuvieron y ante los policías que le preguntaron al ser llevado a comisaría eran mentira. Explicó que si entonces dijo que la droga era para vender, fue sólo porque “tenía miedo” de que su esposa supiese que era un consumidor habitual de estupefacientes.
Cuando lo apresaron, tenía su furgoneta aparcada en el asentamiento chabolista y hablaba con un grupo de jóvenes que huyó al ver aparecer a las autoridades. Le encontraron las bolsas, de cinco euros cada una –“una micra, para fumar durante una semana”– y de las que sólo dijo haber pagado 20: “Las otras tres me las regalaron por la compra, una chica rubia”. Atendiendo a sus palabras de ayer, el temor hacia su pareja desapareció cuando ésta recibió la citación del juzgado y supo de su problema con la Ley. En ese momento, sostiene, lo abandonó para trasladarse con su padre a Madrid.
La diferencia entre el consumo y un delito de tráfico es sustancial. De hecho, si se estima que es culpable, podría cumplir una pena de hasta cuatro años y medio de cárcel, tal y como pide la Fiscalía.
En su declaración, el agente que aquel día lo aprehendió, explicó que vio “perfectamente” cómo intercambiaba algo con las personas que estaban hablando con él en las inmediaciones de la zona. Reveló además que lo primero que dijo es que sólo estaba allí comprando droga para terceras personas, pero no para él. Al parecer, contó que una gente de Lugo –él es de allí– le había dado el dinero para que “pillara”. La versión ganó en credibilidad cuando encontraron en su poder 190 euros que, aseguró, provenían “de la chatarra”.
Finalmente, cuando el juez le preguntó si asumía la petición de condena, contestó encogiéndose de hombros: “Bueno...”.


 

Confiesa que es traficante para ocultar a su esposa que en realidad consumía