
El vicesecretario general de Política Autonómica y Local del PP, Javier Arenas, dijo ayer que el PSOE pretende, con su propuesta de reformar la Constitución, un “federalismo asimétrico” que creará “españoles de primera y de segunda”.
Arenas, que clausuró ayer en la localidad gaditana de Chiclana de la Frontera la Escuela de Invierno del PP de Cádiz, señaló que la propuesta del PSOE es una “reforma oculta”, porque los socialistas la mantienen escondida, y aseguró que es “la misma que plantearon en su día Maragall y Zapatero”.
Según el dirigente popular, para atajar el problema catalán el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, está buscando un espacio, entre la Constitución y el independentismo que “no existe”, y plantea una iniciativa que “ni él sabe cuál es, sobre qué base, qué quiere, dónde quiere ir y dónde va”. En opinión de Arenas, reformar el artículo 135 de la Constitución, que garantiza la estabilidad presupuestaria, conllevaría la “quiebra” de las pensiones y de la sanidad.
Por ello, pidió al PP que trabaje para afrontar este reto porque no se puede arriesgar “lo mucho” que, a su entender, se ha avanzado en estos tres últimos años.
El responsable de Política Autonómica y Local del PP hizo hincapié en que el independentismo catalán, junto a la crisis económica y a la distancia que se ha abierto entre políticos y ciudadanos, ha convertido esta legislatura en “la más difícil” desde la llegada de la democracia, si bien precisó que esos retos no se solventan con “catastrofismos”.
Y, por encima de las coaliciones, defendió los grandes pactos de Estado.
Arenas consideró que hay gobernantes que “se dedican a crear problemas”, ya que hasta ahora en Cataluña no había desavenencias por el tema lingüístico, y hay quienes no han sabido distinguir el “interés general”.
“El populismo y la demagogia siempre tienen respuestas fáciles a los problemas profundos”, sostuvo el político popular.
Por otro lado, Arenas pidió a “todos los que creen en la democracia” que condenen “con nitidez” los “vulgares ataques” del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, al expresidente del Gobierno José María Aznar. Maduro tildó a Aznar de “asesino” y le culpó de la muerte de 1.200.000 iraquíes por haber apoyado la invasión de Irak en 2003.











