Las tragedias marítimas marcaron la entrada y el cierre del año en Galicia

GRA127. CORRUBEDO (A CORUÑA), 17/12/2014.- La búsqueda de los tres tripulantes del barco bateeiro Paquito II, desaparecido ayer en las inmediaciones del faro de Corrubedo, en el municipio coruñés de Ribeira, continúa hoy
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Casi el 80 por ciento de los marineros que pierden la vida cada año en España son de Galicia, una tierra con un mar lleno de vida y también de muerte en la que 2014 se inició con un virulento temporal que provocó una ola gigante que se cobró vidas humanas y que ahora se despide con otra tragedia.
Se trata del naufragio del “Paquito Número Dos”, de 18 metros de eslora y con puerto base en Cabo de Cruz, en el municipio coruñés de Boiro, un barco que desapareció hace ahora casi dos semanas y cuando se encontraban a bordo del mismo el patrón Germán Fernández, de 52 años; Santiago Blanco, de 47; y Juan Antonio Hermo, de 38.
El cuerpo sin vida del patrón fue localizado a cuatro millas al norte de la isla de Sálvora, pero no el de los otros dos tripulantes. El bateeiro permanece hundido a unos 36 metros de profundidad en las inmediaciones del conocido Faro de Corrubedo.
En las labores de rastreo, que ayer se dieron por cerradas sin éxito, fueron una constante las imágenes de los equipos profesionales, así como de voluntarios, organizándose, apretando los dientes, sufriendo, y bregando como pueden contra la adversidad.
Tras doce días desde el hundimiento, la búsqueda por mar y aire ya no se reanudó ayer por mañana, mientras que desde tierra personal de Protección Civil de Boiro y Ribeira participaron ayer en un último rastreo, sin éxito.
La búsqueda se desarrolló en estos días desde el faro de Corrubedo, cerca de donde se hundió el barco, hasta punta Insua, en Muros y la isla de Sálvora, hacia el sur.

un campo de batalla
Cada lugar en el que se realiza una inspección se convierte en un campo de batalla y esto es lo que ocurre en cualquier época enlutada por una de estas tragedias a las que nadie se acostumbra, porque un océano nunca puede ser un museo de desastres navales por definición. No obstante, si este 2014 se despide así en Galicia, tampoco empezó de mejor manera.
El virulento temporal marítimo que azotó la costa gallega las pasadas Navidades partió a la mitad la vida de una familia de la parroquia de San Vicente de Meirás, en Valdoviño.
Una gran ola se llevó a cuatro de sus miembros en la tarde de Reyes. Ocurrió en el faro de Meirás, enclavado en un acantilado rocoso y muy vertical, adonde habían acudido para velar por un familiar fallecido días antes y cuyas cenizas habían arrojado en la zona.
De ellos, únicamente una persona, una mujer, pudo ser rescatada y conducida al hospital, donde se le diagnosticaron policontusiones varias y una vez hechas las revisiones oportunas se le concedió el alta médica.

sobre las olas
Si en enero la “zona cero” estuvo en Valdoviño, en diciembre esta cambió de ubicación pero no de provincia, puesto que para los habitantes del Ayuntamiento coruñés de Boiro son días de tristeza, y la prueba visual está en las banderas que ondean a media asta y en su puerto.
Galicia sabe bien, para lo bueno y lo malo, de ese aforismo histórico que dice que la civilización cabalga sobre las olas.
Las peligrosas costas y la accidentada orografía, algo de lo que Galicia no escapa, dan buena cuenta de ello, así como la propia historia.
También, dentro de la tradición oral, los llamados lobos de mar, que aceptan que fatídicas noticias como la del “Paquito Número Dos” no son nuevas para ellos, porque nunca se aleja el temor de que en estas aguas gélidas que son su medio de vida algo así pueda ocurrir.
Ellos saben que lo que sucede estos días es un capítulo más de una historia que en  lo que va de haño se cobró las vidas de 23 profesionales. Siete de ellos continúan desaparecidos.
Este año, el luto entre los profesionales del mar arrancó con el hundimiento del  pesquero “Santa Ana” en aguas de Asturias, al que siguió el “Mar de Marín”, que se fue a pique en el puerto de Vigo tras ser embestido por un carguero. Nombres como el “Mar Nosso” y “O Safrán” también están presentes en la memoria colectiva.

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