Las obras llegan a dos de los principales nudos de la ciudad

La reparación de la junta del puente sobre Alfonso Molina cortó parte de al avenida de San Cristóbal | javier alborés
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Aunque la actividad económica regresó en parte la semana pasada, cuando el Gobierno dio por concluido el paro total, el estado de alarma continúa, y eso es palpable en el tráfico escaso que se registró ayer, a pesar de que era lunes. Por eso se ha aprovechado para realizar algunas tareas de mantenimiento en nudos de comunicación que normalmente soportan mucho tráfico, como la avenida de San Cristóbal o el cruce de la ronda de Outeiro con la avenida de Finisterre.  

En el primer caso, hay que tener en cuenta que la avenida de San Cristóbal soporta habitualmente mucho tráfico pesado que se dirige o sale del polígono de A Grela, así que la obra que se llevó a cabo ayer habría provocado un fuerte embotellamiento. Consistió en la reparación de la junta metálica de ambos extremos del puente que salva la avenida de Alfonso Molina. La obra, que se realizó durante todo el día, obligó a cortar un carril en cada sentido. 

Pavimentación 
Otra obra que también comenzó ayer fue la del cruce de la ronda de Outeiro con la avenida de Finisterre, en la misma rotonda. Al igual que en el primer caso, se trata de un punto neurálgico para el tráfico coruñés, de manera que incluso en medio de la crisis no es aconsejable cortarlo totalmente para realizar las obras de renovación del pavimento, muy desgastado por el paso de miles de vehículos diarios. Estas obras continuarán durante los próximos días, dejando libre un carril por sentido.  

En cambio, sí se llevó a cabo un corte total en la calle Forcarey, en Monte Alto, en el tramo comprendido entre las calles de Washington y Villa de Carral, aunque esta vez se debió a la retirada de un andamio.

Las obras llegan a dos de los principales nudos de la ciudad