Reportaje | El buscador de tesoros de celulosa afina su hocico

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La Feira do Libro Antiguo acampará en los jardines para aplacar a la curiosidad, que pide todo tipo de temas y autores. En las casetas, uno se puede hacer con oportunidades que van desde cuentos infantiles a guías de viaje, clásicos y joyas únicas en su especie. Una vuelta por Méndez Núñez puede poblar las librerías de tomos con solera de arquitectura o anatomía, ediciones difíciles de encontrar de gallegos como Wenceslao Fernández Flórez o Aquilino Iglesias Alvariño o tratados de gastronomía sobre cómo hacer mantequilla. En esto de elegir el favorito los libreros no se ponen de acuerdo porque pasa igual que con los hijos.
Los quieren a todos y, en este sentido, Adolfo Suárez, de Cajón Desastre, Ponferrada, asegura que “el que más me gusta, más se vende”. De ahí que no escatime y traslade a la ciudad una representación importante de libros con historia dentro y detrás. Porque ahora que se lee menos, los profesionales ayudan a que el hábito no decaiga.

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