
Poder utilizar internet sin estar controlados por gobiernos o empresas es la premisa sobre la que trabajan los desarrolladores de softwares de privacidad como Jacob Appelbaum. Su nombre se asocia a una de las mayores revoluciones, Wikileaks, a pesar de que este experto en seguridad no quiere ni afirmar ni desmentir su vinculación con la controvertida web. “Hablar sobre Wikileaks me provoca todo tipo de problemas” se limita a decir Appelbaum. Sin embargo, ayer sí desgranó la tecnología que utiliza la herramienta para garantizar la privacidad de sus fuentes. De hecho, diseñar la tecnología sobre la que trabaja Wikileaks para proteger el origen de su información fue el único contacto con la plataforma que quiso reconocer.
Lo hizo al pronunciar la conferencia inaugural del congreso Guadec, que se abrió ayer en la facultad de Informática, en el campus de Elviña, y en el que se dan cita cerca de 300 expertos en software libre de todo el mundo.
control
El Proyecto TOR, la creación de Appelbaum, la utilizan ya más de 36 millones de personas a nivel internacional, para acceder a internet libremente, manteniendo el control de su privacidad y el anonimato. Esta plataforma y su integración con el propio proyecto Gnome, presentado también el congreso de Informática, centró la intervención de Appelbaum, que se convirtió en la estrella de la sesión inaugural. Centenares de personas congregadas en el salón de actos de la facultad siguieron con interés la conferencia del experto.
Preguntado sobre la privacidad que se puede establecer a través de los teléfonos móviles y la creciente preocupación de los usuarios por proteger sus conversaciones através de estos dispositivos, Appelbaum recomienda la tecnología OTR para proteger las interacciones entre los usuarios. “Encripta las conversaciones más allá del cifrado que ofrece Google Talk, por ejemplo”, aclara. También señala la herramienta PGP, a pesar de que su popularidad sea mucho más difusa, debido a que obliga al usuario a definir claves y contraseñas para su uso, por lo que “prácticamente nadie lo utiliza”, ironiza el experto. Pero reconoce que esta preocupación por mantener nuestra privacidad en un terreno realmente privado crece de forma exponencial entre los usuarios. “Hay más conciencia respecto a la censura, porque se asocia con la vigilancia. Si nos censuran es porque nos vigilan”.
comunicaciones
“Al igual que en nuestro día a día usamos ropa para preservar nuestra intimidad, en internet tampoco queremos estar desnudos”, explica Appelbaum. Compara la búsqueda de la privacidad con la defensa que un periodista realiza de sus propias fuentes. A pesar de que este quiera preservar en el anonimato a sus contactos, si existe un intercambio de correos electrónicos, por ejemplo, “ahora Google ya sabe si el periodista se comunica con una persona y solo depende de la empresa revelar los datos o no”, critica. “La tecnología actual permite que se puedan rastrear las interacciones entre personas y recuperar la documentación”.
Entiende que los usuarios se preocupen por salvaguardar su conversaciones a través de los distintos canales de interacción. “La privacidad siempre la hemos tenido, pero con internet quedó completamente expuesta. Ahora lo que queremos es recuperarla”, finaliza Appelbaum. n.




















