Las obras de Riazor suman un nuevo retraso, con zonas del estadio que todavía están a la intemperie

Los trabajos continuaban ayer en el estadio, pese a la alerta naranja | patricia g. fraga
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Las obras del estadio de Riazor continúan su retraso y, pese a que el Gobierno local afirmó hace unos días que para el partido de hoy ante el Oviedo no habría “espazos onde non haxa cuberta”, el recinto sí mostrará esta tarde zonas a la intemperie.
Esta circunstancia, que en el último encuentro provocó que algunos espectadores de Marathón Inferior se mojasen cuando llovió, tendrá hoy todavía más complicaciones dadas las borrascas que se han sucedido durante la semana y que podrían acarrear nuevas precipitaciones a lo largo del día. 
Además, la junta de gobierno local aprobó hace unas semanas la solicitud de ampliación en un mes del plazo de ejecución de las obras de reforma de la cubierta del estadio después de que Inspección de Trabajo dictaminase que era necesaria la instalación de pasarelas que aumenten la seguridad en los trabajos de mantenimiento que se tendrán que realizar durante los próximos años.
El regidor señaló en su momento que el proyecto para esta modificación, que tendrá un valor de 210.000 euros, no afectaría al “ritmo de execución das obras” y en ningún caso perjudicaría a los aficionados en el interior del recinto. Por lo de pronto, los deportivistas que acudan al Deportivo-Oviedo de esta tarde (20.30 horas) no tendrán asegurado su cobijo si se dan malas condiciones meteorológicas.
Plazos incumplidos 
La previsión inicial del Gobierno local era que los trabajos estuviesen finalizados a mediados del pasado mes de agosto. Con este último retraso para colocar las pasarelas de seguridad, se incrementa la ejecución de unos trabajos que en la actualidad ya suman casi tres meses por encima de la fecha de conclusión inicialmente prevista, el 14 de agosto.
Estos plazos suponían que no habría afección a los partidos del Deportivo como local, pero los retrasos llevaron a que hubiese reubicación de socios en cuatro partidos y no fue hasta el encuentro contra el Reus (27 de octubre) cuando todos los abonados pudieron acudir a su localidad, aunque algunos ubicados en los fondos se tuvieron que mover por estar mojándose.

 

La CIG denuncia que los operarios trabajasen en plena alerta naranja por viento y lluvias

La Federación de Construción e Madeira de la CIG (FCM) certificó el martes que los operarios de las obras de Riazor trabajaron “con normalidade en plena alerta laranxa por temporal costeiro en todo o litoral”, algo que se repitió en la tarde de ayer, con una nueva alerta. La CIG detectó que los trabajadores se encontraban sobre la cubierta del estadio desde plumas y cestas “a moitos metros de altura, soportando a choiva persistente e refachos de máis de 100 kilómetros por hora, cun grave risco de caída mortal”.
Para el secretario de la FCM-CIG, Mario Maceiras, “evidénciase que o Concello da Coruña, máximo responsable das obras, así como a dirección da empresa contratista, ignoraron deliberadamente o aviso de temporal. Resulta obvio que a cuberta dun estadio situado a pé de praia non parece o lugar máis acaído para traballar durante un temporal destas magnitudes”. Maceiras considera la situación más grave si se tiene en cuenta que el concejal de Rexeneración Urbana, Xiao Varela, aseguró esta semana que las obras estarían “rematadas” para el partido de fútbol de esta tarde.
La CIG ha puesto la situación en conocimiento de Inspección de Trabajo, tras hacer las averiguaciones sobre las empresas que desarrollan la actividad. La agrupación recuerda que es la segunda ocasión que tienen que denunciar ante la autoridad laboral al Ayuntamiento por hechos similares –en el último caso fue por la “grave falta” de seguridad en las obras de la cubierta de la estación de autobuses, recuerdan–. 
 

Las obras de Riazor suman un nuevo retraso, con zonas del estadio que todavía están a la intemperie