La flota de cerco entrega sus roles en Capitanía obligada a amarrar por la falta de cuotas

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Los armadores de la flota de cerco coruñeses, al igual que en el resto de Galicia, entregaron los roles de sus embarcaciones de pesca en Capitanía Marítima, como gesto simbólico del amarre “obligado” por la falta de cuotas, y tras el cierre de la pesquería de jurel.
Según indican desde Acerga (Armadores de Cerco de Galicia) el actual reparto de cuotas convierte la actividad de la flota en “inviable”, ya que se han repartido las capturas siguiendo el histórico de capturas de cada barco.
A ese respecto, esta asociación, reitera que el sistema de reparto “es injusto”. “Debe ser un reparto lineal por número de tripulantes, lo venimos diciendo desde hace muchos meses, y cuando se acabe la cuota, que se acabe para todos”, subrayan desde la entidad.
Aseguran desde Acerga, que lamentan que el desequilibro afecta al jurel, cuya pesquería está cerrada, pero también a otras especies, como sardina o caballa, que el amarre de la flota es un primer paso pero “habrá más movilizaciones”.
Mientras, el sector del cerco se encuentra “a la espera” de que la Consellería do Mar o la Secretaría Xeral de Pesca “dé un paso” y les reciba para tratar de solucionar la situación. “Ahora el problema no es que haya pesca. Hay pesca, lo que no hay son cuotas”, señalan.

empleos directos
Los barcos de Acerga tienen enrolados una media de diez marineros por nave, por lo que el amarre afecta, “solo en empleo directo, a unas 1.200 o 1.300 personas”. 
“Y aunque el barco no salga a pescar, tenemos que pagar igual la seguridad social. Llegará un momento en que tengamos que hacer ERE y mandar a la gente al paro”, apuntan.
La cuota asignada a Galicia para el jurel es muy inferior a la de la flota del Cantábrico y la agotan en poco tiempo; desde febrero tampoco se puede pescar anchoa y muchos barcos no van a la sardina porque no les compensa. Con anterioridad, hubo conflicto con el reparto de la xarda.
En su momento, el presidente de Acerga, Andrés García, explicaba que los armadores adoptaron la decisión en una asamblea el pasado sábado, en Portosín, a la que acudieron más del 90% de los asociados.
También pidió pedido la intervención de las instituciones a las que, como recordó, la flota “lleva tiempo reclamando un reparto justo y proporcional”, distinto al actual.
“Si no se toman cartas en el asunto ya, hasta aquí hemos llegado”, apostilló García.

La flota de cerco entrega sus roles en Capitanía obligada a amarrar por la falta de cuotas