La librería Arenas cambia de local tras 30 años en él y se muda a 85 centímetros

Ayer se falló el premio Fernando Arenas en el aula de Cultura de la nueva librería Arenas | patricia g. fraga
|

Después de 30 años en él, la librería Arenas cerró el pasado viernes su establecimiento de los Cantones. Pero la mudanza no fue muy larga, ya que la nueva librería se encuentra a tan sólo 85 centímetros, en el número 26.

Así, en poco más de nueve meses, estrena su segundo espacio, ya que el pasado mes de noviembre se inauguró, con la presencia de Arturo Pérez Reverte, la librería Arenas de la avenida de Oza.

Tal y como explica su dueño, Manuel Arenas, la nueva ubicación en el Cantón se estrenó ayer por la mañana, aunque el acto de “reapertura” tuvo lugar por la tarde.

El local “es muy parecido, pero un poco más estrecho”. “He perdido el mítico escaparate que tenía en el Cantón, pero he ganado una zona de vitrina y exposición”, explica Arenas. Añade que este nuevo espacio cuenta con dos entradas, la del propio Cantón, y otra en la calle Arévalo.

Más “acogedor y entrañable”

Apunta a que el nuevo espacio es “más acogedor y entrañable”, a la vez que “cercano”. A esto añade que las primeras visitas a la tienda señalaban que les gustaba más la nueva librería, “siempre lo nuevo gusta más”, comentaba Arenas al respecto.

Lo que no cambiará son los eventos que acostumbran a celebrar, con la visita de reconocidos autores y presentaciones varias. “Lo bueno de esta librería es que tiene una sala, una sala multiusos que, cuando no haya presentaciones, ni firmas, será una sala dedicada al libro infantil y juvenil”, indica Arenas. Es un rincón que quiere dedicar a los más pequeños y que “tiene incluso una zona de butacas”.

Esta sala estaba ocupada ayer para acoger el acto de apertura y el fallo del premio Fernando Arenas Quintela. La pega fue que, debido a las medidas sanitarias, no se pudo tener todo el aforo que se desearía para un acto así, pero en el futuro acogerá a medio centenar de personas. l

La librería Arenas cambia de local tras 30 años en él y se muda a 85 centímetros